Reunión 2011 del Grupo Bilderberg en St. Moritz, en el Gran Hotel Kempinski des Bains , del 9 al 12 de Junio: todo listo

 

La élite mundial de las finanzas y la política, el Grupo Bildrberg, tendrá dentro de su agenda la discusión de un probable colapso europeo en la próxima reunión 2011, a llevarse a cabo en St. Moritz, Suiza, del 9 al 12 de junio.

El diario británico Guardian ha filtrado el que podría ser el principal tópico en la agenda de la reunión 2011 del Grupo Bilderberg: un posible colapso del continente europeo. A realizarse del 9 al 12 de junio en St. Moritz, Suiza, esta reunión anual cuenta con la asistencia de los más destacados líderes empresariales y políticos de occidente.

Este sombrío grupo exclusivamente occidental mantuvo una casi absoluta discreción hasta hace un par de años, cuando su existencia y sus reuniones comenzaron a ser cubiertas por la prensa del mainstream (antes era un tópico casi exclusivo de conspiracionistas). Fue fundado en 1954 por iniciativa de Joseph Retinger, impulsor también del Movimiento Europeo —que más tarde devino la Unión Europea— y el Príncipe Bernardo de Holanda, con el supuesto propósito de fomentar el entendimiento entre Europa y Estados Unidos. Sin embargo, muchos aseguran que este séquito de poderosos políticos y empresarios es en realidad una organización dedicada a promover el Nuevo Orden Mundial, un esquema geopolítico y económico unificado en torno a una élite.

Como cada verano, la reunión del Grupo Bilderberg se llevará a cabo en un suntuoso escenario, esta vez con sede en St. Moritz, Suiza (recordemos que el año pasado fue en Sitges, España), dentro del Hotel Suvretta House, el cual opera en un castillo ubicado frente a los Alpes. Y a pesar de que aún no se conoce con precisión la lista definitiva de asistentes a esta edición, lo cierto es que por ahí estarán algunos de los miembros imprescindibles como Henry Kissinger, David Rockefeller y la Reina Beatriz de Holanda.

Al parecer este año la mayor preocupación de los industriales, banqueros, empresarios, políticos y líderes de opinión gira en torno al futuro europeo. Recordemos que a fin de cuentas la Europa de las últimas seis décadas es un modelo continental que de algún modo fue diseñado por el propio Grupo Bilderberg. Y en este sentido resulta más o menos obvio la preocupación que la actualidad europea implica para este grupo, con algunas economías nacionales al bordo del colapso y poco equilibrio entre los diferentes miembros de la UE.

Mientras tanto, como cada año, en Pijama Surf le estaremos dando una cobertura a profundidad a esta reunión 2011 del Grupo Bilderberg. Recordemos que muy probablemente durante estos 4 días se definen algunas de las políticas financieras y de estado que mayor repercusión tendrán en el escenario internacional el próximo año

Texto http://pijamasurf.com/

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El cartel de la Reserva Federal, Las 8 Familias – Goldman Sachs, Rockefeller, Lehman y Loebs Kuhn de Nueva York, los Rothschild de París y Londres, los Warburg en Hamburgo, los Lazards de París, y los Israelís Moisés Seifs de Roma.

Los cuatro jinetes del sistema bancario (Bank of America, JP Morgan Chase, Citigroup y Wells Fargo) son dueños de los cuatro jinetes del petróleo (Exxon Mobil, la holandés Royal Dutch Shell, BP Amoco y Chevron Texaco), junto con el Deutsche Bank, BNP, Barclays y otros gigantes europeos.

 
Pero su monopolio sobre la economía mundial no se detiene ahí.

 

Según documentos enviados a la SEC, los Cuatro Jinetes de la Banca se encuentran entre los diez principales accionistas de casi todas las corporaciones de Fortune 500. [1]
 
Entonces, ¿quiénes son los accionistas de estos bancos?
 
Esta información es vigilada de cerca. Mis consultas a los organismos de regulación bancaria sobre los propietarios de acciones en los 25 principales bancos de EE.UU. fueron dadas estatus bajo la Ley de Libertad de Información antes de ser denegadas con la excusa de”seguridad nacional”. Esto es bastante irónico, ya que muchos de los accionistas de los bancos residen en Europa.
 
Un repositorio importante para la riqueza de la oligarquía mundial que es propietaria de estos bancos es el U.S. Trust Corporation – fundada en 1853 y ahora propiedad de Bank of America. Uno de los más recientes Directores Fiduciarios y miembro honorario fue Walter Rothschild. Otros directores incluyen Daniel Davison de JP Morgan Chase, Richard Tucker de Exxon Mobil, Daniel Roberts de Citigroup y Marshall Schwartz de Morgan Stanley. [2]
 
JW McCallister, un iniciado de la industria del petróleo en la Casa de Saud, escribió en The Grim Reaper que la información que adquirió sobre los banqueros árabes citaban que 80% de la propiedad de la Reserva Federal de Nueva York-, por mucho, la más poderosa agencia de la Fed, es controlada por ocho familias, cuatro de las cuales residen en los EE.UU.. Son los Goldman Sachs, Rockefeller, Lehman y Loebs Kuhn de Nueva York, los Rothschild de París y Londres, los Warburg en Hamburgo, los Lazards de París, y los Israelís Moisés Seifs de Roma.
 
CPA Thomas D. Schauf corrobora lo dicho por McCallister, y añade que diez bancos controlan las doce ramas de la Reserva Federal. El nombra NM Rothschild de Londres, Rothschild Bank de Berlín, Warburg Banco de Hamburgo, Warburg Banco de Amsterdam, de Lehman Brothers de Nueva York, Lazard Brothers de París, Kuhn Loeb Bank de Nueva York, Israel Moisés Seif Banco de Italia, Goldman Sachs de Nueva York y el Banco JP Morgan Chase de Nueva York. Schauf lista a William Rockefeller, Paul Warburg, Jacob Schiff y James Stillman como individuos que son dueños de grandes porciones de la Reserva Federal. [3] Los Schiff son privilegiados dentro de Kuhn Loeb. Los Stillman quienes son privilegiados dentro de Citigroup, se juntaron con el clan Rockefeller.
 
Eustace Mullins llegó a las mismas conclusiones en su libro Los Secretos de la Reserva Federal, en el que muestra gráficos de la conexión de la Reserva Federal y sus bancos miembros a las familias de los Rothschild, Warburg, Rockefeller y los otros. [4]
 
El control que ejercen las familias de banqueros sobre la economía global no puede ser exagerada y está bastante guardada secretamente. Su brazo de medios de comunicación corporativos es rápido al desacreditar cualquier información que expone este cartel privado de bancos centrales como “teoría de la conspiración”. Sin embargo, los hechos siguen demostrándolo.
 
La Casa de Morgan
 
El Banco de Reserva Federal nació en 1913, el mismo año en que el bancario estadounidense J. Pierpont Morgan murió y la Fundación Rockefeller fue formada. La Casa de Morgan presidió las finanzas estadounidenses desde la esquina de Wall Street y Broad, en calidad de banco central en Estados Unidos desde 1838, cuando George Peabody lo fundó en Londres.
 
Peabody era un socio de negocios de los Rothschild. En 1952, el investigador Eustace Mullins propuso la hipótesis de que los Morgan no eran más que agentes de Rothschild. Mullins escribió que los Rothschild, “… prefieren funcionar de forma anónima en los EE.UU. tras la fachada de JP Morgan & Company”. [5]
 
El autor Gabriel Kolko dijo, “las actividades de Morgan entre 1895-1896 en la venta de bonos del Tesoro de EE.UU. en Europa se basa en una alianza con la Casa de los Rothschild.” [6]
 
El pulpo Morgan expandió sus tentáculos rápidamente por todo el mundo. Morgan Grenfell operaba en Londres. Morgan et Ceruled París. Los primos de Rothschild Lambert crearon Drexel & Company en Filadelfia.
 
La Casa de Morgan atiende a los Astor, DuPont, Guggenheim, Vanderbilt y los Rockefeller. Esta casa financió el lanzamiento de AT & T, General Motors, General Electric y DuPont. Al igual que la sede en Londres de los bancos Rothschild y Baring. Morgan se convirtió en parte de la estructura de poder en muchos países.
 
En 1890 la Casa de Morgan hizo préstamos al banco central de Egipto, financió la construcción de los ferrocarriles rusos, bonos de los gobiernos estatales brasileños y financiaron proyectos argentinos de obras públicas. Una recesión en 1893 aumentó el poder de Morgan. Ese año Morgan salvó al gobierno de los EE.UU. de un pánico bancario, formando un sindicato para apuntalar las reservas del gobierno con un envío de $ 62 millones de dólares en oro de Rothschild. [7]
 
Morgan era la fuerza impulsora detrás de la expansión occidental en los EE.UU., financiando y controlando los ferrocarriles con rumbo al oeste a través de fideicomisos de votación. En 1879, Cornelius Vanderbilt- Morgan financió Central Railroad de Nueva York con tasas preferenciales para el envío al monopolio de Standard Oil, consolidando la relación entre Rockefeller y Morgan.
 
La Casa de Morgan cayó entonces bajo el control de Rothschild y Rockefeller. Un titular del New York Herald decía: “Reyes del tren forman gigantesca Fiduciaria”. J. Pierpont Morgan, quien una vez dijo, “La competencia es un pecado”, opinó alegremente, “Piense en ello.” Toda la competencia del tráfico de ferrocarril al oeste de San Luis estaba en las manos de treinta hombres. “[8]
 
Morgan y el banquero de Edward Harriman, Kuhn Loeb mantenía el monopolio de los ferrocarriles, mientras que las dinastías bancarias Lehman, Goldman Sachs y Lazard se unieron a los Rockefeller en el control de la base industrial de los EE.UU.. [9]
 
En 1903, el Banker’s Trust fue fundado por las ocho familias. Benjamin Strong del banker’s Trust fue el primer gobernador de la Reserva Federal de Nueva York. La creación de la Reserva Federal en 1913 fusionó el poder de las ocho familias a la fuerza militar y diplomática del gobierno de EE.UU.. Si sus préstamos en el extranjero no eran pagadas, los oligarcas ahora podían desplegar marines estadounidenses para cobrar las deudas. Morgan, Chase y Citibank formaron un sindicato de préstamos internacionales.
 
La Casa de Morgan fue acogedora, con la Cámara Británica de Windsor y la italiana Casa de Saboya. Los Kuhn Loebs, Warburg, Lehman, Lazards, Israelí Moisés Seifs y Goldman Sachs también tenían estrechos vínculos con la realeza europea. En 1895 Morgan controlaba el flujo de oro dentro y fuera de los EE.UU.. La primera ola de fusiones de América estaba en su infancia y estaba siendo promovida por los banqueros. En 1897 había sesenta y nueve fusiones industriales. Para 1899 habían 1200. En 1904, John Moody – fundador de Moody’s Investor Services – dijo que era imposible hablar de los intereses de Rockefeller y Morgan separadamente. [10]
 
La desconfianza pública ante la fusión comenzó a emerger. Muchos los consideraban traidores que trabajan para los antiguos poderes europeos. Standard Oil de Rockefeller, U.S. Steel de Andrew Carnegie en EE.UU. y los ferrocarriles de Edward Harriman se financiaron a través del banquero Jacob Schiff de Kuhn Loeb, quien trabajó en estrecha colaboración con los Rothschild de Europa.
 
Varios países occidentales prohibieron la entrada a los banqueros. El predicador populista William Jennings Bryan fue tres veces el candidato demócrata a la presidencia desde 1896 -1908. El tema central de su campaña era que Estados Unidos estaba cayendo en una trampa que incluía “la servidumbre al capital financiero británico”. Teddy Roosevelt derrotó a Bryan en 1908, pero se vio obligado a promulgar la Ley Sherman Anti-Trust. Después, Roosevelt comenzó su persecución de Standard Oil Trust.
 
En 1912, se realizaron las audiencias Pujo, para analizar la concentración de poder en Wall Street. Ese mismo año la señora Edward Harriman vendió sus acciones de Guaranty Bank de Nueva York Fiduciario a JP Morgan, para crear Morgan Guaranty Trust. El juez Louis Brandeis, convenció al presidente Woodrow Wilson para que exigiera el fin de las asociaciones entre directivas de los bancos. En 1914, fue aprobada la creación de la Ley Clayton Anti-Trust.
 
Jack Morgan – hijo y sucesor de J. Pierpont – respondió el llamando de sus clientes de Morgan Remington y Winchester para aumentar la producción de armas. El sostuvo que los EE.UU. necesitaba entrar en la Primera Guerra Mundial. Aguijoneado por la Fundación Carnegie y otros frentes oligarquícos, Woodrow Wilson aceptó tal sugerencia. Como Charles Tansill escribió en “Estados Unidos va a la Guerra”, “Mucho antes de que el conflicto iniciara, la firma francesa de los Rothschild Freres se comunicó con Morgan & Company en Nueva York, para pedir un préstamo de $ 100 millones, una parte sustancial de lo que iba a ser usado en EE.UU. para pagar por las compras francesas de productos estadounidenses. “
 
La Casa de Morgan financió la mitad de la intervención de EE.UU. en la guerra, mientras recibía comisiones por permitir la participación de contratistas como General Electric, DuPont, US Steel, Kennecott y ASARCO. Todos eran clientes de Morgan. Morgan también financió la guerra británica contra los Bóers en Sudáfrica y la Guerra Franco-prusiana. La Conferencia de Paz de París 1919 fue presidida por Morgan, lo que llevó la unión de esfuerzos para la reconstrucción de Alemania y los Aliados. [11]
 
En la década de 1930 resurgió el populismo en Estados Unidos después de que Goldman Sachs, el Banco Lehman y otros se beneficiaron de la crisis de 1929. [12] El presidente del Comité Bancario del Congreso, Louis McFadden (D-NY) dijo de la Gran Depresión, “Fue un accidente. Fue una ocurrencia cuidadosamente creada artificialmente … Los banqueros internacionales buscaron crear un estado de desesperación para poder emerger como nuestros gobernantes y dueños”.
 
El senador Gerald Nye (D-ND) presidió una investigación en 1936. Nye llegó a la conclusión de que la Casa de Morgan había llevado a EE.UU. a participar en la Primera Guerra Mundial para proteger los préstamos y crear una industria de armamentos en pleno auge. Nye más tarde produjo un documento titulado La Próxima Guerra, que cínicamente se refirió a “al viejo truco para engañar a la diosa democracia”, a través del cual Japón podría ser utilizado para atraer a los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial.
 
En 1937, el Secretario del Interior, Harold Ickes advirtió de la influencia de “60 familias Americanas”. El historiador Ferdinand Lundberg más tarde escribió un libro con el mismo título. En la Corte Suprema de Justicia, William O. Douglas denunció, “La influencia de Morgan … como la más perniciosa en la actualidad en la industria y las finanzas.”
 
Jack Morgan respondió empujando los EE.UU. a la Segunda Guerra Mundial. Morgan tenía estrechas relaciones con las familias Iwasaki y Dan – los dos clanes más ricos de Japón – que han sido dueños de Mitsubishi y Mitsui, respectivamente, ya que las empresas surgieron a partir de shogunatos del siglo XVII. Cuando Japón invadió Manchuria, matando a los campesinos chinos en Nanking, Morgan restó importancia al incidente. Morgan también tuvo una estrecha relación con el italiano fascista Benito Mussolini, mientras que el alemán nazi, el Dr. Schacht Hjalmer era un enlace del Banco de Morgan durante la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra Hjalmer se reunió con representantes de Morgan Schacht en el Banco de Pagos Internacionales (BPI) en Basilea, Suiza. [13]
 
La Casa de los Rockefeller
 
BPI es el banco más poderoso del mundo, un banco central global de las ocho familias que controlan los bancos centrales privados de casi todos los países occidentales incluyendo las naciones en desarrollo. El primer presidente del BPI fue el banquero de Rockefeller Gates McGarrah -un funcionario del Chase Manhattan y la Reserva Federal. McGarrah era el abuelo del ex director de la CIA Richard Helms. Los Rockefeller, como los Morgan, tenían estrechos vínculos con Londres. David Icke escribe en Los Niños de la Matriz, que los Rockefeller y los Morgan eran sólo “recaderos” de los Rothschilds en Europa. [14]
 
BPI es propiedad de la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra, el Banco de Italia, Banco de Canadá, Banco Nacional de Suiza, Nederlandsche Bank, Bundesbank y el Banco de Francia.
 
El historiador Carroll Quigley escribió en su libro Tragedia y Esperanza (Tragedy and Hope) que el BIS fue parte de un plan “para crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo en conjunto … que se controlará de manera feudal por los bancos centrales del mundo actuando en concierto mediante acuerdos secretos “.
 
El gobierno de EE.UU. tenía una desconfianza histórica del BIS, pero su cabildeo para desmantelarlo no surtió ningún efecto en 1944, durante la Conferencia de Bretton Woods efectuada después de la Segunda Guerra Mundial. En lugar, el poder de las Ocho Familias aumento con la creación, también en Bretton Woods, del FMI y el Banco Mundial. La Reserva Federal de Estados Unidos sólo tomó acciones del BPI en septiembre de 1994. [15]
 
BPI mantiene al menos el 10% de las reservas monetarias de por lo menos 80 de los bancos centrales del mundo, el FMI y otras instituciones multilaterales. Sirve como agente financiero para los acuerdos internacionales, recoge información sobre la economía mundial y sirve como prestamista de última instancia para evitar el colapso financiero mundial.
 
BPI promueve un programa de fascismo capitalista y monopolista. Dio un préstamo a Hungría en 1990 para garantizar la privatización de la economía de ese país. Sirvió como conducto para el financiamiento de las Ocho Familias, quienes a su vez financiaron a Adolf Hitler, -dirigidas por J. Schroeder el Warburg Henry y Mendelsohn Banco de Amsterdam. Muchos investigadores afirman que BPI se encuentra en el punto más alto del lavado de dinero del narcotráfico mundial. [16]
 
No es casualidad que el BIS tiene su sede en Suiza, escondite favorito de la riqueza de la aristocracia mundial y la sede de la P-2 Masona Italiana y Alpina Lodge así como de la Nazi International. Otras instituciones que son controladas por las Ocho Familias son el Foro Económico Mundial, la Conferencia Monetaria Internacional y la Organización Mundial del Comercio.
 
Bretton Woods fue una bendición para las Ocho Familias. El FMI y el Banco Mundial fueron el centro de este “nuevo orden mundial”. En 1944 los primeros bonos del Banco Mundial estaban flotando por Morgan Stanley y First Boston. La familia francesa Lazard se involucró más en los intereses de la Casa Morgan. Lazard Freres, el banco de inversión más grande de Francia, es propiedad de las familias Lazard y David-Weill, descendientes de los baqueros Genoveses representados por Michelle Davive. Un presidente y CEO de Citigroup fue Sanford Weill.
 
En 1968 Morgan Guaranty lanzó Euro-Clear, un sistema de banco de compensación con sede en Bruselas para los valores de eurodólares. Fue la primera empresa automatizada. Algunos llamaron a Euro-Clear “La Bestia”. Bruselas es la sede central para el nuevo Banco Central Europeo y de la OTAN. En 1973, funcionarios de Morgan se reunieron en secreto en las Bermudas para resucitar ilegalmente la antigua Casa de Morgan, veinte años antes de que se derogara la Ley Glass Steagal. Los Morgan y los Rockefeller siempre apoyaron financieramente a Merrill Lynch, impulsandolo para formar parte de los 5 grandes de la banca de inversión de EE.UU.. Merrill es ahora parte de Bank of America.
 
John D. Rockefeller utilizó su riqueza petrolera para adquirir Equitable Trust, que había engullido varios grandes bancos y corporaciones de la década de 1920. La Gran Depresión ayudó a consolidar el poder de Rockefeller. Su Chase Manhattan Bank se fusionó con Kuhn Loeb Bank para formar el Chase Manhattan, consolidando una relación de familia desde hace mucho tiempo. El Kuhn-Loeb ha financiado – con Rothschild – la búsqueda de Rockefeller para convertirse en rey del petróleo. National City Bank de Cleveland, dio a John D. el dinero necesario para embarcarse en su monopolización de la industria petrolera en EE.UU.. El banco fue identificado en audiencias en el Congreso como uno de los tres bancos de propiedad de los Rothschild en los EE.UU. durante la década de 1870, cuando Rockefeller se incorporó con Standard Oil de New York. [17]
 
Un socio de Rockefeller y Standard Oil fue Harkness Edward, cuya familia llegó a controlar el Chemical Bank. Otro era James Stillman, cuya familia controla Manufacturers Hanover Trust. Ambos bancos se han unido bajo el paraguas de JP Morgan Chase. Dos de las hijas de James Stillman se casaron con dos de los hijos de William Rockefeller. Las dos familias controlan una gran parte de Citigroup. [18]
 
En el negocio de seguros, los Rockefeller controlan Metropolitan Life, Equitable Life, Prudential y New York Life. Los bancos de Rockefeller controlan el 25% de todos los activos de los 50 mayores bancos comerciales de EE.UU. y el 30% de todos los activos de las 50 compañías más grandes de seguros. [19] Las compañías de seguros -la primera en los EE.UU. fue puesta en marcha por los masones a través de sus Woodman de América -que juegan un papel clave en el lavado de dinero proveniente de comercio de drogas en Bermudas.
 
Las empresas bajo control de Rockefeller son Exxon Mobil, Chevron Texaco, BP Amoco, Marathon Oil, Freeport McMoran, Quaker Oats, ASARCO, United, Delta, Northwest, ITT, International Harvester, Xerox, Boeing, Westinghouse, Hewlett-Packard, Honeywell, International Paper , Pfizer, Motorola, Monsanto, Union Carbide y General Foods.
 
La Fundación Rockefeller tiene estrechos vínculos financieros con las Fundaciones Ford y Carnegie. Otras iniciativas filantrópicas de la familia como Rockefeller Brothers Fund, el Instituto Rockefeller para la Investigación Médica, Consejo General de Educación de la Universidad Rockefeller y la Universidad de Chicago -que producen un flujo constante de economistas de derecha como apologistas del capital internacional, incluyen a Milton Friedman.
 
La familia es dueña de 30 Rockefeller Plaza, donde el árbol nacional de Navidad se enciende cada año, y el Rockefeller Center. David Rockefeller fue instrumental en la construcción de las torres del World Trade Center. La principal casa de la familia Rockefeller es un complejo descomunal en el estado de Nueva York conocido como Pocantico Hills. También son dueños de un dúplex de 32 habitaciones en la 5ª Avenida en Manhattan, una mansión en Washington, DC, Monte Sacro rancho en Venezuela, las plantaciones de café en el Ecuador, varias fincas en Brasil, un estado en Seal Harbor, Maine y resorts en el Caribe, Hawai y Puerto Rico. [20]
 
Las familias Dulles y Rockefeller son primos. Allen Dulles, creó la CIA, con la asistencia de los nazis, que encubrió el asesinato de Kennedy durante las investigaciones de la Comisión Warren y llegó a un acuerdo con la Hermandad Musulmana para crear asesinos mentalmente controlados. [21]
 
El hermano John Foster Dulles, presidió la falsa confianza de Goldman Sachs antes de la caída bursátil de 1929 y ayudó a su hermano a derrocar a los gobiernos de Irán y Guatemala. Ambos eran miembros de Skull & Bones, privilegiados del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), y masones grado 33 (el más alto de todos). [22]
 
Los Rockefeller jugaron un papel decisivo en la formación de las políticas de despoblación del Club de Roma en su finca en Bellagio, Italia. Su finca Pocantico Hills dio a luz a la Comisión Trilateral. La familia es uno de los principales financistas del movimiento eugenésico que dio lugar a Hitler, la clonación humana y la obsesión con el ADN en los círculos científicos de EE.UU..
 
John Rockefeller Jr., encabezó el Consejo de Población, hasta su muerte. [23] Su hijo del mismo nombre es un senador de Virginia Occidental. El hermano Winthrop Rockefeller fue teniente gobernador de Arkansas y sigue siendo el hombre más poderoso en ese estado. En una entrevista de Octubre de 1975 con la revista Playboy, el vicepresidente Nelson Rockefeller, quien también fue gobernador de Nueva York -articuló una visión paternalista de su familia: “Yo soy un gran creyente en la planificación económica, social, política, la planificación militar total del mundo.”
 
Pero de todos los hermanos Rockefeller, David, el fundador de la Comisión Trilateral (TC), y presidente de Chase Manhattan, quien ha encabezado la agenda fascista de la familia en una escala global. Defendió el Sha de Irán, el régimen de apartheid sudafricano y la Junta chilena de Pinochet. Él fue el mayor financista del CFR, la TC y (durante la guerra de Vietnam), el Comité para una paz efectiva y duradera en Asia -un contrato de bonanza para los que se ganaban la vida fuera del conflicto.
 
Nixon le pidió que fuera Secretario de Hacienda, pero Rockefeller rechazó la oferta de trabajo, sabiendo que su poder era mucho mayor. El autor Gary Allen escribe en el archivo de Rockefeller, que en 1973, “conoció a David Rockefeller con veintisiete jefes de Estado, incluyendo a los gobernantes de Rusia y China Comunista”.
 
Después del golpe de Estado contra el primer ministro australiano Gough Whitlam, en 1975, (llevado a cabo por la CIA y el Nugan Hand Bank, su súbdito en la Corona Británica, Malcolm Fraser, viajó a EE.UU., donde se reunió con el presidente Gerald Ford, después de conferenciar con David Rockefeller. [24]
 
[1] 10K Filings of Fortune 500 Corporations to SEC. 3-91
 
[2] 10K Filing of US Trust Corporation to SEC. 6-28-95
 
[3] “The Federal Reserve ‘Fed Up’. Thomas Schauf. http://www.davidicke.com 1-02
 
[4] The Secrets of the Federal Reserve. Eustace Mullins. Bankers Research Institute. Staunton, VA. 1983. p.179
 
[5] Ibid. p.53
 
[6] The Triumph of Conservatism. Gabriel Kolko. MacMillan and Company New York. 1963. p.142
 
[7] Rule by Secrecy: The Hidden History that Connects the Trilateral Commission, the Freemasons and the Great Pyramids. Jim Marrs. HarperCollins Publishers.New York. 2000. p.57
 
[8] The House of Morgan. Ron Chernow. Atlantic Monthly Press NewYork 1990
 
[9] Marrs. p.57
 
[10] Democracy for the Few. Michael Parenti. St. Martin’s Press. New York. 1977. p.178
 
[11] Chernow
 
[12] The Great Crash of 1929. John Kenneth Galbraith. Houghton, Mifflin Company. Boston. 1979. p.148
 
[13] Chernow
 
[14] Children of the Matrix. David Icke. Bridge of Love. Scottsdale, AZ. 2000
 
[15] The Confidence Game: How Un-Elected Central Bankers are Governing the Changed World Economy. Steven Solomon. Simon & Schuster. New York. 1995. p.112
 
[16] Marrs. p.180
 
[17] Ibid. p.45
 
[18] The Money Lenders: The People and Politics of the World Banking Crisis. Anthony Sampson. Penguin Books. New York. 1981
 
[19] The Rockefeller File. Gary Allen. ’76 Press. Seal Beach, CA. 1977
 
[20] Ibid
 
[21] Dope Inc.: The Book That Drove Kissinger Crazy. Editors of Executive Intelligence Review. Washington, DC. 1992
 
[22] Marrs.
 
[23] The Rockefeller Syndrome. Ferdinand Lundberg. Lyle Stuart Inc. Secaucus, NJ. 1975. p.296
 
[24] Marrs. p.53
Por Dean Henderson
Traducción de Luis R. Miranda
03 de junio 2011
 
Fuente: The Real Agenda

Reciclando a los hombres de Ben Laden – Enemigos de la OTAN en Irak y en Afganistán, aliados en Libia

Basándose en el análisis que hizo la academia militar de West Point de los archivos confiscados al Emirato Islámico de Irak, el historiador y periodista estadounidense Webster G. Tarpley demuestra que los miembros del Consejo Nacional de Transición libio provienen en su mayoría de Al-Qaeda. En un amplio movimiento de reorganización de sus acciones secretas, Estados Unidos está dirigiendo en Libia –y en Siria– a los yihadistas contra los cuales luchó en Irak y en Afganistán. El grito cínico de Washington es probablemente en este momento: «¡Ha muerto Ben Laden! ¡Vivan los benladistas!».

«Serpientes, sed, calor y arena. Únicamente Libia puede ofrecer esa multitud de desgracias, capaz de poner en fuga a cualquier hombre.»
Lucano, Farsalia

La actual operación militar contra Libia se basa en la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU [1] y su objetivo es proteger a los civiles. Las declaraciones del presidente Obama, del primer ministro David Cameron, del presidente Sarkozy [2] y de otros dirigentes han subrayado el carácter humanitario de esta intervención, cuyo objetivo oficial es impedir que las fuerzas favorables a la democracia y los partidarios de los derechos humanos sean masacrados por el régimen de Kadhafi.

Al mismo tiempo, numerosos comentaristas han expresado sin embargo cierta ansiedad ante el misterio que rodea el gobierno antikadhafista de transición surgido a principios de marzo en la ciudad de Benghazi, situada en el distrito cirenaico, en el noreste de Libia. Francia y Portugal ya reconocieron ese gobierno como único representante legítimo del pueblo libio. El Consejo de los sublevados cuenta al parecer un poco más de 30 delegados cuya identidad se mantiene, en la mayoría de los casos, bajo un manto de misterio.

Los nombres de más de una docena de miembros de ese Consejo se mantienen incluso en secreto, supuestamente para proteger a esas personas de la [posible] venganza de Kadhafi. Pero el secreto que rodea la identidad de esas personas pudiera deberse a otras razones. A pesar de numerosas incógnitas, la ONU y buena parte de las principales naciones miembros de la OTAN, como Estados Unidos, se apresuraron a ayudar a las fuerzas rebeldes a través de incursiones aéreas, lo que ha resultado en la pérdida de uno o dos aviones de la coalición, con la perspectiva de pérdidas aún más importantes en caso de invasión [terrestre].

Es hora ya de que estadounidenses y europeos sepan un poco más sobre los rebeldes que supuestamente representan una alternativa democrática y humanitaria al régimen de Kadhafi.

Resulta evidente que los rebeldes no son civiles, sino que constituyen una fuerza armada. Pero ¿qué tipo de fuerza armada?

Dado lo difícil que resulta estudiar a los jefes rebeldes desde el exterior, y ya que resulta imposible determinar el perfil sociológico de los rebeldes en pleno transcurso de esta guerra, es posible que el método típicamente utilizado para la historia de las sociedades pueda ser de alguna utilidad. ¿Existe alguna manera de conocer exactamente el clima de opinión que prevalece en las ciudades del noreste de Libia, como Benghazi, Tobruk o Derna, que constituyen los núcleos de la revuelta?

Un estudio «West Point» de diciembre de 2007 analizó el perfil de los combatientes extranjeros de la guerrilla y comprobó que yihadistas o muyahidines, de los que algunos eran posibles kamikazes, cruzaron la frontera siria hacia Irak durante el periodo 2006-2007, movimiento que se desarrolló bajo la supervisión de la organización terrorista internacional conocida como Al-Qaeda.

Dicho estudio se basa en cerca de 600 fichas de ese «personal» confiscadas en el otoño de 2007 por las fuerzas estadounidenses y posteriormente analizadas en West Point siguiendo una metodología que tendremos la posibilidad de examinar después de haber presentado sus principales conclusiones. Los resultados de ese estudio [Documento disponible para su descarga al final de esta misma página] permitieron descubrir ciertos rasgos predominantes en la mentalidad y estructura de las creencias de las poblaciones del noreste de Libia, y permitieron determinar algunos aspectos importantes sobre la naturaleza política de la revuelta contra Kadhafi en esa región.

Derna, noreste de Libia: Capital mundial de los yihadistas

El mayor descubrimiento del estudio de West Point es que el corredor que va de Benghazi a Tobruk, pasando por la ciudad de Derna, constituye una de las mayores concentraciones de terroristas yihadistas del mundo y puede ser considerado como la primera fuente de candidatos a kamikazes de todos los países. Con una proporción de 1 combatiente terrorista enviado a Irak a «matar estadounidenses» por 1,000 o 1,500 habitantes, Derna parece ser el paraíso de los kamikazes, muy por delante de Riad, en Arabia Saudita.

Según los autores del informe de West Point, Joseph Felter y Brian Fishman, Arabia Saudita ocupa el primer lugar en cantidad absoluta de yihadistas enviados a Irak a luchar contra Estados Unidos y contra los miembros de la coalición durante el periodo en cuestión. Libia, cuya población es menos de la cuarta parte de la de Arabia Saudita, ocupa el segundo lugar. Arabia Saudita envió el 41% de los combatientes. Según Felter y Fishman, «Libia era el siguiente [país] en la lista de países de origen, con un 18,8% (112) de combatientes provenientes de ese país, de los que precisaron su nacionalidad.» Otros países muchos más poblados quedaban muy por debajo: «Siria, Yemen y Argelia eran los siguientes con 8,2% (49), 8,2% (48) y 7,2% (43) respectivamente. Los marroquíes representaban el 6,1% (36) de los efectivos y los jordanos el 1,9% (11).»

Eso significa que al menos 1/5 de los combatientes extranjeros que ingresaban a Irak a través de la frontera siria venían de Libia, un país de apenas 6 millones de habitantes. La proporción de individuos deseosos de combatir en Irak era mucho más importante entre los libios que en cualquier otro de los países que apoyaban a los muyahidines. Felter y Fishman han subrayado que «casi el 19% de los combatientes de los expedientes de Sinjar venían sólo de Libia. Además, proporcionalmente Libia contribuyó mucho más que cualquier otra nación, según los expedientes de Sinjar, incluso en relación con Arabia Saudita.»

Cantidad de combatientes por millón de habitantes.
Fuente: Joseph Felter y Brian Fishman

Como los expedientes sobre el personal de Al-Qaeda especifican el lugar de residencia de los combatientes extranjeros, tenemos la prueba de que el deseo de ir a Irak a «matar estadounidenses» no era el mismo en toda Libia sino que se concentra precisamente en las zonas que rodean Benghazi y que conforman hoy en día el epicentro de la sublevación contra el coronel Kadhafi, revuelta que Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia respaldan con tanto entusiasmo.

Como señala [el periodista] Daya Gamage en un reciente artículo de Asia Tribune sobre el estudio de West Point, «…elemento inquietante para los estrategas políticos occidentales, la mayoría de los combatientes venían del este de Libia, precisamente del núcleo de la actual insurrección contra el coronel Kadafhi. Según el informe de West Point, la ciudad de Derna situada en el este de Libia envió a Irak más combatientes que cualquier otra ciudad [de Libia]. [El informe] sitúa en 52 el número de combatientes que llegaron a Irak provenientes de Derna, una ciudad de sólo 80 000 habitantes (la segunda fue la ciudad de Riad, en Arabia Saudita, ciudad que cuenta más de 4 millones de habitantes). Benghazi, la capital del gobierno provisional libio seleccionada por los rebeldes antikadhafistas, envió 21 [combatientes], cifra igualmente desproporcionada en relación con su población» [3].
La misteriosa Derna sobrepasó la metrópolis de Riad con 52 hombres contra 51. En cambio, Trípoli, el bastión de Kadhafi, ni siquiera aparece en las estadísticas.

Ciudad de origen de los combatientes libios
Fuente: Joseph Felter y Brian Fishman

¿Cómo se explica la extraordinaria concentración de combatientes antiestadounidenses en Benghazi y en Derna?
La respuesta parece vinculada a las escuelas «extremistas» en materia de teología y de política que florecen en esa región. Como señala el informe de West Point: «Derna y Benghazi están asociadas desde hace mucho al militantismo islámico en Libia.»
Esas zonas están en conflicto ideológico y tribal con el poder central del coronel Kadhafi, además de que oponen a él en el plano político. Saber si ese conflicto ideológico amerita que mueran soldados estadounidenses o europeos es una pregunta que exige urgente respuesta.

Felter y Fishman subrayan que «una amplia mayoría de los combatientes libios entre los que precisaron su ciudad de origen en las fichas de Sinjar vive en el noreste del país, específicamente en la ciudad costera de Derna con un 62,5% (52) y la de Benghazi con un 23,9% (21). Ambas [ciudades] están vinculadas desde hace mucho al militantismo islámico en Libia, especialmente a través de un levantamiento [orquestado] por organizaciones islamistas a mediados de los años 1990. El gobierno libio acusó a “infiltrados” provenientes de Sudán y Egipto de fomentar aquella revuelta, al igual que un grupo –el Libyan Islamic Fighting Group (jama-ah al-libiyah al-muqatilah)– conocido por contar en sus filas a veteranos afganos. Las insurrecciones libias fueron extremadamente violentas» [4].

El este de Libia: La mayor concentración de candidatos a kamikazes

Otro aspecto muy notable de la contribución libia a la guerra contra las fuerzas estadounidenses en Irak es la marcada propensión de los libios del noreste a escoger el atentado suicida con bombas como principal método de combate. Como reporta el estudio de West Point, «entre los 112 combatientes libios fichados, el 54,4% precisó la naturaleza de su misión. De ellos, el 85,2% (51) inscribieron “atentado suicida con bomba” para describir el objetivo de su llegada a Irak» [5]. Lo cual significa que los libios del noreste son mucho más propensos a los atentados suicidas que todos los combatientes provenientes de otros países. «Los combatientes libios eran mucho más frecuentes en la lista de candidatos a kamikazes que los de cualquier otra nacionalidad (85% en el caso de los libios, 56% en el caso de los demás).» [6]

En 2007, la organización antiKadhafi conocida como Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL) fusiona con Al-Qaeda

La base institucional dedicada al reclutamiento de los combatientes de la guerrilla en el noreste de Libia está ligada a una organización que se llamaba anteriormente Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL) [الجماعة الليبية المقاتلة]. En 2007, el GICL se declaró oficialmente a sí mismo como una extensión de Al-Qaeda y modificó su nombre para convertirse «Al-Qaeda en el Maghreb Islámico» (AQMI) [تنظيم القاعدة في بلاد المغرب الإسلامي]. La consecuencia de esa fusión en 2007 fue un crecimiento de la cantidad de combatientes provenientes de Libia que llegaban a Irak. Según Felter y Fishman, «el aparente flujo de reclutas hacia Irak pudiera estar vinculado a una colaboración cada vez más estrecha entre el GICL y Al-Qaeda, que desembocó el 3 de noviembre de 2007 en la fusión oficial entre el GICL y Al-Qaeda» [7]. Otras fuentes confirmaron esa fusión. En 2008, una declaración atribuida a Ayman al-Zawahiri confirmaba que el Grupo Islámico Combatiente en Libia se había unido a Al-Qaeda [8].

El emir terrorista elogia el protagonismo de Benghazi y de Derna en Al-Qaeda

El informe de West Point muestra claramente que los principales bastiones del GICL –que se convirtió posteriormente en AQMI– eran las ciudades de Benghazi y Derna. Lo anterior queda demostrado en una declaración de Abu Layt al-Libi, el sui generis «emir» del GICL, quien se convertirá posteriormente en uno de los líderes de Al-Qaeda. En el momento de la fusión de 2007, Abu Layt al-Libi, el emir del GICL, subrayó la importancia de la contribución de Benghazi y de Derna en el yihadismo islámico al declarar: «Es por la gracia de Alá que levantamos la bandera de la yihad contra ese régimen herético, bajo la dirección del Grupo Islámico Combatiente en Libia, que ha sacrificado la élite de sus hijos y de sus oficiales para combatir a ese régimen, y cuya sangre se ha derramado en las montañas de Derna, en las calles de Benghazi, en los barrios periféricos de Trípoli, en el desierto de Saba y en las arenas de las playas.» [9]

Ammar Ashur al-Rufayi, conocido como «Abu Lait el Libio (al-Libi)» (1967-2008), participó en su adolescencia en la lucha contra los soviéticos en Afganistán, bajo las órdenes de Osama Ben Laden y de la CIA. En los años 1990, se convirtió en comandante del Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL) y en asistente de Ayman al-Zahwari. Participó en el complot de Al-Qaeda que trató infructuosamente de asesinar al coronel Kadhafi en 1994. David Shayler, agente del contraespionaje británico, reveló posteriormente que aquella operación fue orquestada por orden de los servicios secretos de Su Majestad. Se le atribuye a Abu Lait el Libio la organización del comando suicida que atacó la base aérea estadounidense de Bagram, en Afganistán, el 27 de febrero de 2007, en plena visita del vicepresidente Cheney. Se ofreció una recompensa de 5 millones de dólares por su cabeza. Fue muerto posteriormente por un avión sin piloto de la CIA.

El resultado de la fusión de 2007 fue que los reclutas libios de Al-Qaeda adquirieron una importancia creciente en la actividad del conjunto de la organización, desplazando así su centro de gravedad y alejándola de los sauditas y los egipcios, anteriormente mucho más preponderantes. Como señalan Felter y Fishman, «las facciones libias (principalmente el Grupo Islámico Combatiente en Libia) tomaron una importancia creciente en el seno de Al-Qaeda. Los ficheros de Sinjar muestran que cada vez más libios se fueron a combatir a Irak a partir de mayo de 2007. La mayoría de los reclutas libios provenían de ciudades del noreste de Libia, una zona conocida desde hacía mucho por sus vínculos con el movimiento yihadista» [10].

El estudio de West Point entregado en 2007 concluyó con la formulación de varias opciones políticas para el gobierno de Estados Unidos. Una posible enfoque, sugerida por los autores, sería que Estados Unidos cooperara con los actuales gobiernos árabes para contrarrestar a los terroristas. Como indican Felter y Fishman, «los gobiernos libios y sirios comparten esta misma preocupación americana sobre una ideología yihadista salafista violenta, y sobre actos violentos perpetrados por sus miembros. Esos gobiernos, al igual que otros en el Medio Oriente, temen a la violencia en su propio suelo y preferirían que los elementos radicales se vayan a Irak en vez de causar problemas “en casa”. Los esfuerzos de Estados Unidos y de la coalición por contener el flujo de combatientes hacia Irak serían mucho más eficaces si tomaran en cuenta el conjunto de la cadena logística que permite el desplazamiento de esos individuos –comenzando por su país de origen– en vez de ocuparse simplemente de los puntos de entrada sirios. Estados Unidos debería ser capaz de aumentar la cooperación de los gobiernos para frenar el flujo de combatientes hacia Irak ayudándolos a resolver sus propios problemas locales de violencia yihadista» [11].
Teniendo en cuenta lo sucedido posteriormente, podemos afirmar que no fue esa la opción escogida, ni al final de la era Bush ni durante la primera mitad del mandato de Obama.

El estudio de West Point ofrece también otra opción, más siniestra. Felter y Fishman dan a entender que es posible utilizar las antiguas facciones del GICL de Al-Qaeda contra el gobierno del coronel Kadhafi, esencialmente mediante la creación de una alianza de facto entre Estados Unidos con un segmento de la organización terrorista. El informe de West Point señala que: «La fusión entre el Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL) y Al-Qaeda, y su aparente decisión de proporcionar prioritariamente un apoyo logístico al Estado islámico de Irak es probablemente motivo de controversia en el seno de la organización. No sería sorprendente que ciertas facciones del GICL sigan priorizando la lucha contra el régimen libio por encima del combate en Irak. Es sin dudas posible exacerbar las divisiones en el seno mismo del GICL, y entre los líderes del GICL y los de Al-Qaeda provenientes de la base tradicional saudita y egipcia.» [12] Lo anterior corresponde a la política estadounidense que estamos viendo hoy en día, que consiste en una alianza con los fanáticos oscurantistas y reaccionarios de Al-Qaeda en Libia contra el coronel Kadhafi, que es un reformador nasserista.

Armar a los rebeldes: la experiencia de Afganistán

Cuando se ve la dramática experiencia de los esfuerzos de Estados Unidos por movilizar a las poblaciones de Afganistán contra la ocupación soviética de los años 1980, debería resultar evidente que la política de la Casa Blanca de Ronald Reagan consistente en armar a los muyahidines afganos con cohetes Stinger y otras armas modernas resultó trágica para los propios Estados Unidos. Como Robert Gates parece admitir prácticamente en sus Memorias, Al-Qaeda fue creada en aquellos años por Estados Unidos como una especie de legión árabe destinada a combatir la presencia soviética, con los desastrosos resultados a largo plazo que ya conocemos.

Hoy en día está claro que Estados Unidos está entregando armas modernas a los rebeldes libios a través de Arabia Saudita y de la frontera egipcia, con el activo respaldo del ejército egipcio y de la nueva junta militar proestadounidense instaurada en el propio Egipto [13]. Todo lo anterior constituye una violación directa de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, que exhorta a un embargo total de las entregas de armas a Libia. Se supone que las armas entregadas van a utilizarse contra el coronel Kadhafi en las próximas semanas. Sin embargo, dada la naturaleza violentamente antiestadounidense de la población del noreste de Libia que está recibiendo ese armamento, no es posible garantizar con absoluta certeza que todas esas armas no acaben por volverse un día contra quienes las proporcionaron.

Pero lo que plantea un problema más importante aún es la conducta de un futuro gobierno libio controlado por el actual consejo rebelde, con su amplia mayoría de islamistas del noreste, o de un gobierno parecido de un posible futuro Estado independiente cirenaico. Suponiendo que un régimen de ese tipo tenga acceso a los ingresos del petróleo, es evidente que ello plantearía cierto número de problemas de seguridad internacional. [El periodista] Daya Gamage escribe al respecto: «Si la rebelión logra derribar el régimen de Kadhafi, tendrá entonces acceso directo a las decenas de miles de millones de dólares que Kadhafi supuestamente escondió en diferentes países durante sus 40 años de reinado.» [14] Después de haber visto la mentalidad prevaleciente en el noreste de Libia, no es difícil imaginar en qué serían utilizados dichos ingresos.

¿Qué es Al-Qaeda y por qué lo utilizó la CIA?

Al-Qaeda no es una organización centralizada sino más bien una especie de agrupación de fanáticos, de sicóticos, agentes dobles, provocadores, mercenarios, etc. Como ya explicamos anteriormente, Al-Qaeda fue creada por Estados Unidos y los británicos durante la guerra contra los soviéticos en Afganistán. Es evidente que la mayoría de sus líderes, como el famoso vicecomandante Ayman Zawahiri, o la actual estrella en ascenso Anwar Awlaki, son agentes dobles del MI6 y/o de la CIA. La creencia fundamental alrededor de la cual se estructura Al-Qaeda es que todos los gobiernos árabes o musulmanes actuales son ilegítimos y que deben ser derrocados ya que no representan al califato que Al-Qaeda dice ver en el Corán. Eso significa que la ideología de Al-Qaeda constituye para las agencias de inteligencia una herramienta sencilla y lista para uso cuando se trata de atacar y desestabilizar a los gobiernos árabes y musulmanes establecidos, en el marco de la constante necesidad imperialista y colonial de saquear y de atacar a las naciones en vías de desarrollo. Esto es precisamente lo que está sucediendo actualmente en Libia.

Al-Qaeda surgió del medio político-cultural de los Hermanos Musulmanes, o Ikhwan, creado también por los servicios de inteligencia británicos en el Egipto de los años 1920. Estados Unidos y Gran Bretaña utilizaron entonces a los Hermanos Musulmanes egipcios como movimiento de oposición contra las brillantes políticas antiimperialistas del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, quien estaba logrando enormes victorias para su país con la nacionalización del canal de Suez y la construcción de la represa de Asuán, sin las cuales era inconcebible el Egipto moderno. Los Hermanos Musulmanes actuaron contra Nasser como una especie de «quinta columna», compuesta de agentes extranjeros, exactamente de la misma manera en que Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) proclama a toda voz su respaldo a la rebelión contra el coronel Kadhafi.

En mi reciente libro El terror fabricado: Made in USA [15] refiero detalladamente la naturaleza de Al-Qaeda, por lo que no repetiré aquí ese análisis. Me limitaré a recordar que no tenemos por qué creer en el fantasioso mito que el gobierno de Estados Unidos ha construido alrededor de la apelación «Al-Qaeda», para reconocer el ya demostrado hecho de que los militantes o los desequilibrados que se unen a las filas de Al-Qaeda son a menudo sinceros en lo que se refiere a su odio y su ardiente deseo de «matar estadounidenses y europeos». La política de la administración Bush utilizó la supuesta presencia de Al-Qaeda como pretexto para desencadenar un ataque militar directo contra Afganistán e Irak. La administración Obama está modificando esa política al intervenir junto a una rebelión en la que Al-Qaeda y sus aliados están fuertemente representados porque atacan al régimen autoritario del coronel Kadhafi, que se mantenía en el poder desde hace décadas. Ambas políticas conducen al fracaso y es necesario abandonarlas.

Los jefes de los rebeldes Jalil y Yunis, al igual que la mayor parte de los miembros del Consejo de los rebeldes libios, son miembros de la tribu Harabi, vinculada a Al-Qaeda

El resultado de la presente investigación es que la rama libia de Al-Qaeda es una prolongación del Grupo Islámico Combatiente en Libia en Derna y Benghazi. La base étnica del GICL es, aparentemente, la tribu Harabi [profundamente] antikadhafista, de la que procede la gran mayoría de los miembros del Consejo de los rebeldes, incluyendo a sus dos principales líderes Abdul Fatah Yunis y Mustafa Abdul Jalil. Estos elementos demuestran que, en la práctica, el Grupo Islámico Combatiente en Libia, la élite de la tribu Harabi y el Consejo de los rebeldes respaldado por Obama están muy estrechamente vinculados. Como me decía hace algunos años el ex ministro de Relaciones Exteriores de la República de Guyana y presidente de la Asamblea General de la ONU, Fred Willis –quien fue un verdadero combatiente contra el imperialismo y el neocolonialismo–, tras las formaciones políticas en los países en vías de desarrollo (y no sólo en esos países) se esconden a menudo rivalidades étnicas o religiosas. Eso es lo que sucede en Libia. La rebelión contra Kadhafi es una mezcla envenenada de odio fanático contra Kadhafi, de islamismo, de tribalismo y de rivalidades locales. Desde este punto de vista, la decisión de Obama de tomar partido en una guerra tribal es una idiotez.

Cuando Hillary Clinton viajó a París para que el presidente francés Nicolas Sarkozy le presentara a los rebeldes libios, la secretaria del Departamento de Estado se reunió con el líder de la oposición libia Mahmud Jibril, un personaje que recibió una educación estadounidense y cuyo nombre ya era conocido para los lectores de Wikileaks como uno de los [interlocutores] preferidos de Estados Unidos [16].

Jibril puede ser considerado un personaje presentable en París, pero los verdaderos cabecillas de la insurrección libia son en realidad Jalil y Yunis, dos ex ministros de Kadhafi. De estos dos personajes, el verdadero jefe parece ser Jalil, al menos por el momento: «Mustafa Abdul Jalil o Abdul-Jalil (en árabe: مصطفى عبد الجليل, que también puede escribirse Abdul-Jelil, Abd-al-Jalil, Abdel-Jalil o Abdeljalil, y también a veces, erróneamente, Abud Al Jeleil) es un político libio nacido en 1952. Fue ministro de Justicia (y, de forma no oficial, secretario del Comité General del Pueblo) del coronel Muammar el-Kadhafi (…) Abdul Jalil ha sido identificado como el presidente del Consejo Nacional de Transición basado en Benghazi, aunque otros elementos entre los rebeldes cuestionan su nominación a ese puesto debido a sus relaciones pasadas con el régimen de Kadhafi.» [17]

En cuanto Yunis, estuvo estrechamente vinculado a Kadafhi desde que este último tomó el poder, en 1968-1969. «Abdul Fatah Yunis (en árabe: عبد الفتاح يونس) es un alto oficial del ejército libio. Tenía rango de general y ocupó el puesto de ministro del Interior antes de dimitir el 22 de febrero de 2011…» [Ibid.]

Lo que más debería inquietarnos es que tanto Jalil como Yunis son miembros de la tribu Haribi, mayoritaria en el noreste de Libia, que es precisamente la tribu que se relaciona con Al-Qaeda. Según la agencia Stratfor, «…la tribu Harabi es históricamente un poderoso conjunto de clanes del este libio que ha visto declinar su influencia bajo Kadhafi. El líder libio confiscó, en efecto, tierras cultivables a los miembros de esa tribu para entregarlas a otros clanes más débiles, pero más leales… La mayoría de los líderes del este libio hoy emergentes provienen de la tribu Harabi, incluyendo a los jefes del gobierno provisional instalado en Benghazi, Abdel Mustafa Jalil y Abdel Fatah Yunis, que tuvieron un papel fundamental en la deserción de ciertos militares al principio de la insurrección» [18]. Es un poco como una carrera por la presidencia [estadounidense] en la que ambos candidatos provienen del mismo Estado, con la diferencia de que las feroces rivalidades tribales agravan considerablemente el problema.

Consejo de los rebeldes: La mitad de los nombres se mantienen en secreto. ¿Por qué?

Un análisis de la composición global del Consejo de los rebeldes no logra mejorar la imagen de su base regional, sectaria y estrecha, sino que la empeora. Según una descripción reciente, el Consejo de los rebeldes está «presidido por un ex ministro libio de Justicia, con buena reputación, Mustafa Abdul Jalil, y se compone de 31 miembros, que supuestamente deben representar a todo el país, pero cuyos nombres no pueden divulgarse por “razones de seguridad”»«Los principales miembros del Consejo, al menos los que conocemos, pertenecen todos a la confederación de tribus Harabi del noreste de Libia. Esas tribus tienen fuertes conexiones con Benghazi que se remontan incluso a la época anterior a la revolución de 1969 que llevó a Kadhafi al poder.» [19] Otros artículos confirman la cantidad de representantes: «El Consejo se compone de 31 miembros; la identidad de varios de esos miembros no se ha hecho pública para preservar así su seguridad.» [20] Con todo lo que ya sabemos sobre la extraordinaria densidad de combatientes del GICL y de fanáticos de Al-Qaeda en el noreste de Libia, nos parece justificado preguntarnos si la identidad de todos esos miembros del Consejo de verdad se mantiene en secreto para protegerlos de Kadhafi o si no es más bien para evitar que sus nombres se reconozcan en Occidente como nombres de terroristas o de simpatizantes de Al-Qaeda. Esta última hipótesis parece estar más cerca de la situación actual.

Los nombres divulgados hasta ahora son: Mustafa Abduljaleel; Ashur Hamed Burashed, representante de la ciudad de Derna; Othman Suleiman El-Megyrahi, por la región de Batnan; Al Butnan, por la zona fronteriza con Egipto y Tobruk; Ahmed Abduraba Al-Abaar, por la ciudad de Benghazi; Fathi Mohamed Baja, por Benghazi; Abdelhafed Abdelkader Ghoga, por Benghazi; Omar El-Hariri en Asuntos Militares, y el Dr. Mahmud Jibril, Ibrahim El-Werfali y el Dr. Ali Aziz Al-Eisawi en Relaciones Exteriores [21].

El Departamento de Estado debería interrogar a esas personas, empezando quizás por Ashur Hamed Burashed, el delegado de la ciudad de Derna, bastión de los terroristas y de los candidatos a la realización de atentados kamikazes.

¿Cuántos miembros, veteranos o simpatizantes de Al-Qaeda componen el Consejo de los sublevados?

Todo lo que se sabe a través de la bruma de la guerra es que se han divulgado oficialmente los nombres de menos de una docena de miembros del Consejo, o sea no más de la mitad de sus 31 miembros. Los medios de prensa estadounidenses y europeos no han tratado de identificar para nosotros los nombres que ahora conocemos y, sobre todo, han hecho todo lo posible por no llamar la atención sobre esa [oscura] mayoría de miembros del Consejo de sublevados que sigue actuando en el mayor secreto. Tenemos que exigir, por consiguiente, que se den a conocer los nombres de los miembros, veteranos o simpatizantes del GICL que forman parte de dicho Consejo.

Estamos siendo testigos de un intento de la tribu Harabi por tomar el poder sobre las otras 140 tribus libias. Los Harabi ya tienen prácticamente el poder hegemónico en la región cirenaica. En el núcleo de la confederación Harabi se encuentra el clan El-Obeidat, dividido a su vez en 15 subclanes [22]. Todas esas consideraciones pudieran no presentar más interés que el puramente académico, si no existiese esta evidente conexión entre las tribus Harabi, por un lado, y, por el otro, el GICL y Al-Qaeda.

El movimiento Sanusi en Libia, ¿monárquico o democrático?

La tradición político-religiosa del noreste de Libia hace de esta región un terreno propicio para las sectas musulmanas más extremistas, y también la predispone a favor de la monarquía más que de las formas de gobierno más modernas que de las que es partidario Kadhafi. La tradición musulmana predominante es la de la orden Sanusi (o Senussi), una secta musulmana que se opone a Occidente. En Libia, la orden Sanusi está estrechamente vinculada a la monarquía, desde la época del rey Idris –puesto en el poder por los británicos en 1951 y derrocado por Kadhafi en 1969– quien era el jefe de la orden Sanusi. En los años 1930, los Sanusi organizaron la rebelión contra los colonos italianos respaldados por el general Graziano y su ejército. Hoy en día, los rebeldes usan la bandera de la monarquía y pudieran promocionar el regreso al trono de uno de los dos pretendientes provenientes del linaje de Idris. [En otras palabras], los sublevados libios están más cerca de la monarquía que de la democracia.

El rey Idris, reverenciado por los rebeldes libios de hoy

Veamos cómo describe la agencia Stratfor al rey Idris y a los Sanusi: «El rey Idris pertenece a un linaje de dirigentes provenientes de la orden Sanusi, orden religiosa sufí fundada en 1842 en Al Bayda que practica una forma austera y conservadora de Islam. La Sanusia representaba, antes de la creación del moderno Estado de Libia, una fuerza política en la región cirenaica y conserva aún cierta influencia hoy en día. No por casualidad esa región es el centro del yihadismo libio, con grupos como el Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL). De hecho, el clan Kadhafi ha calificado la actual revuelta de complot islámico elaborado…» [23] Bajo la monarquía, Libia era, según varios estimados, el país más pobre del mundo. Hoy en día, Libia ocupa la posición número 53 en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Por delante de Rusia, Brasil, Ucrania y Venezuela, Libia es además el país más desarrollado de África. El reinado de Kadhafi tiene unos cuantos méritos objetivos realmente difíciles de ignorar.

El Black Agenda Report de Glen Ford ilustró con toda razón el carácter racista y reaccionario de la insurrección libia. Las tribus del sur de Libia, conocidas con el nombre de Fezzan, son de piel oscura. La base tribal que sirve de apoyo al régimen de Kadhafi consiste en una alianza de las tribus del oeste, del centro y del sur (los Fezzan), que se oponen a los Harabi y a los El-Obeidat. Estos últimos se identifican a su vez con la antigua clase dirigente de la época de la monarquía. Es notorio que los Harabi y los El-Obeidat abrigan fuertes sentimientos racistas en contra de los Fezzan. Eso se puede comprobar a través de la lectura de varios artículos divulgados en medios de la prensa imperialista desde el comienzo de la insurrección, inspirados –claro está– por responsables de los Harabi, que afirman que las personas de raza negra presentes en Libia deben ser tratadas como mercenarios pagados por Kadhafi y que, por supuesto, hay que exterminarlas. Ciertos charlatanes, como Anne-Marie Slaughte, de la escuela Woodrow Wilson en la universidad de Princeton [ex directora de Planificación en el Departamento de Estado], siguen repitiendo ese discurso racista. Y, en efecto, una impresionante cantidad de negros africanos provenientes de Chad y de otros países que trabajaban en Libia han sido sistemáticamente linchados y masacrados por las fuerzas antiKadhafi. La Casa Blanca de Obama, que proclama su voluntad de no permitir que se repitan [en Libia] las masacres de Ruanda, ha ignorado cuidadosamente esta espantosa historia de genocidio perpetrado por sus nuevos amigos de la región cirenaica.

Ante el oscurantismo de los Sanusi, Kadhafi ha apostado por el equivalente musulmán del sacerdocio de todos los creyentes explicando que no era necesario el califato para descubrir el verdadero sentido del Corán. Y completó lo anterior con una perspectiva panafricana. Gerald A. Perreira, del Black Agenda Report escribe lo siguiente sobre la divergencia teológica entre Kadhafi y los neosanusi del norte de Libia o de otros clanes oscurantistas: «Al-Qaeda está presente en el Sahara y en sus fronteras, y la Unión Internacional de Eruditos Musulmanes exige que Kadhafi sea llevado a los tribunales… [Por su parte] Kadhafi ha cuestionado el Islam de los Hermanos Musulmanes y de Al-Qaeda desde un punto de vista coránico y teológico; es uno de los pocos líderes políticos capaces de hacerlo. Benghazi ha sido siempre el centro de la contrarrevolución en Libia, acogiendo a los movimientos islámicos reaccionarios, como los wahhabitas y los salafistas. Son esos individuos quienes formaron el Grupo Islámico Combatiente en Libia basado en Benghazi, que se unió a Al-Qaeda y se convirtió al cabo de los años en responsable del asesinato de varios miembros del Comité de la Revolución libia.» [24] Sería interesante saber, por ejemplo, ¿cómo quedaría la condición de la mujer bajo el régimen neosanusi del Consejo de sublevados de Benghazi?

Al-Qaeda, de la categoría de demonio a la condición de aliado de Estados Unidos en Libia

Para quienes tratan de seguir los cambios en la manera como maneja la CIA las diferentes organizaciones títeres en el seno del supuesto terrorismo islámico no será inútil pasar revista a la transformación del GICL-AQMI, que se convirtió de enemigo mortal en cercano aliado.
Ese fenómeno está estrechamente vinculado a la inversión general de los frentes ideológicos del imperialismo estadounidense que caracteriza el paso de la administración Bush-Cheney-neoconservadores al actual régimen Obama-Brzezinski-International Crisis Group. El enfoque de Bush consistía en utilizar la supuesta presencia de Al-Qaeda para justificar un ataque militar directo.
El método Obama consiste [por el contrario] en utilizar a Al-Qaeda como instrumento para derrocar los gobiernos independientes y después separar las poblaciones y fragmentar esos mismos países o utilizarlos como peones kamikazes contra enemigos mucho más poderosos, como Rusia, China o Irán.
Este enfoque necesita una fraternización más o menos abierta con los grupos terroristas, que ya comenzó a aparecer en el famoso discurso que Obama pronunció en El Cairo, en 2005 [25]. Los vínculos entre la campaña de Obama y las organizaciones terroristas que la CIA desplegó contra Rusia eran ya de público conocimiento hace 3 años [26].

The New Republic dedicó su edición del 11 de junio de 2008 a preparar la opinión pública para el posible reciclaje de los hombres de Ben Laden.

Pero esa inversión de los términos no se improvisa en una noche sino que necesita varios años de preparación. El 10 de julio de 2009, el Daily Telegraph de Londres reportaba que el Grupo Islámico Combatiente en Libia se separaba de Al-Qaeda. Aquello ocurrió en momentos en que Estados Unidos había decidido implicarse menos en la guerra de Irak, y prepararse para utilizar a los Hermanos Musulmanes y a otros sunnitas de Al-Qaeda para desestabilizar a los principales países árabes con vistas a lanzarlos contra el régimen chiíta iraní. Paul Cruikshank escribió en aquel momento en el New York Daily News un artículo sobre uno de los líderes del GICL que quería que su movimiento pusiera fin a sus relaciones con Al-Qaeda y con su infame [jefe] Osama Ben Laden. Se trataba de «Norman Benotman, un ex jefe del Grupo Islámico Combatiente en Libia. Aunque hace ya mucho tiempo que los principales líderes musulmanes critican a Al-Qaeda, esas críticas cuentan ahora con el apoyo de las que provienen de los propios yihadistas» [27].
Sin embargo, en aquel mismo momento, ciertos jefes del GICL se unieron a Al-Qaeda. El Daily Telegraph mencionaba entonces que algunos jefes de Al-Qaeda, como Abu Yahya al-Libi y Abu Lait al-Libi eran miembros del GICL.
En aquella misma época, en un gesto humanitario [por demás] poco juicioso, Kadhafi decidió liberar a varios miembros del GICL.

Yihadistas del noreste libio están matando soldados estadounidenses y de la OTAN en Afganistán

Una de las contradicciones letales de la actual política del Departamento de Estado y de la CIA es que está dirigida a instaurar una alianza cordial con los asesinos de Al-Qaeda provenientes del noreste de Libia [supuestamente en aras de proteger a la población civil] mientras que Estados Unidos y la OTAN bombardean sin piedad a los civiles del noroeste de Pakistán en nombre de la guerra total contra Al-Qaeda y mientras que soldados estadounidenses y de la OTAN mueren a manos de los hombres de Al-Qaeda en ese mismo teatro de operaciones afgano-pakistaní. La fuerza de esta flagrante contradicción amenaza toda la estructura de la propaganda estadounidense de guerra. Hace mucho tiempo que Estados Unidos renunció a la moral para concentrarse en el uso de la fuerza militar.

Es en realidad muy probable que los terroristas provenientes del noreste de Libia estén matando soldados de Estados Unidos y de la OTAN en Afganistán mientras que Estados Unidos y la OTAN protegen sus casas [de los asaltos] del gobierno del coronel Kadhafi. Según el siguiente relato, un alto dirigente de Al-Qaeda en el noroeste de Pakistán resultó muerto en una operación militar estadounidense en fecha tan reciente como octubre de 2010: «Un importante dirigente que fungió como embajador de Al-Qaeda en Irán, buscado por Estados Unidos, parece haber resultado muerto hace 2 días en un ataque aéreo realizado desde un avión sin piloto Predator en la zona pakistaní controlada por tribus cercanas a los talibanes en el norte de Waziristán (…) Se trataba de Atiyah Abd al Rahman, ciudadano libio radicado en Irán que había sido embajador de Osama Ben Laden ante los mollahs. Informes de prensa no confirmados indican que Rahman murió en un ataque aéreo…» [28] La página [del sitio web] en la que el Departamento de Estado anuncia la recompensa por la captura de Atiyah Abd al Rahman precisa que Rahman había sido «nombrado por Osama Ben Laden como emisario de Al-Qaeda en Irán», que Atiyah «reclutaba y ayudaba en las negociaciones con los demás grupos islamistas para que operaran para Al-Qaeda» y que también era «miembro del Grupo Islámico Combatiente en Libia y de [Jamaat] Ansar al Sunna» [29]. Dentro de la jerarquía de Al-Qaeda, Rahman se hallaba a un nivel tan elevado que podía permitirse, en 2005, darle órdenes a Abu Mussab Al-Zarkaoui, el jefe de Al-Qaeda en Irak [30].

Entre los muertos en Pakistán se encuentra también un individuo, aparentemente originario del noreste de Libia, conocido con el nombre de guerra de Khalid al Harabi, nombre pudiera indicar un origen vinculado al medio yihadista de las tribus Harabi en Cirenaica. Según una fuente, «Khalid al Harabi es conocido también con el nombre de Khalid Habi, el ex jefe militar de Al-Qaeda muerto en un ataque de un Predator estadounidense en octubre de 2008» [Thomas Joscelyn y Bill Roggio, op. cit.].

El escenario revelado en el caso de David Shayler, en 1995, se repite hoy David Shayler, oficial del MI5, el servicio británico de contraespionaje, se enteró de que su colega del MI6, el espionaje británico, había pagado 100 000 libras esterlinas a un miembro de Al-Qaeda que debía organizar un intento de asesinato contra Kadhafi. El atentado tuvo lugar, y provocó la muerte de numerosas personas inocentes, pero no logró eliminar al dirigente libio. Lo que Shayler pudo comprender sobre el escenario previsto es que incluía la eliminación de Kadhafi y la posterior caída de Libia en el caos y las guerras tribales, con la posibilidad de una toma del poder directa por parte de Al-Qaeda. La situación podía entonces servir de pretexto a los británicos, probablemente actuando –aunque no necesariamente– en coordinación con Estados Unidos o con otros países, para invadir Libia y apoderarse del control de los campos petrolíferos, y establecer seguramente un protectorado permanente sobre las regiones ricas en petróleo o que sirven de punto de paso a los oleoductos y sobre la región costera [31]. El objetivo sigue siendo el mismo en este momento.

Paralelamente al intento de asesinato contra Kadhafi, el MI6 y otros servicios secretos occidentales fomentaron una importante insurrección en el noreste de Libia, prácticamente en la misma zona donde surgió la actual sublevación. Pero las fuerzas de Kadhafi aplastaron aquella revuelta antes de terminar el año 1996. Los acontecimientos de 2011 son simplemente la repetición, 15 años más tarde, de aquel ataque contra Libia, con la intervención extranjera como complemento.

La guerra contra el Estado-nación

El actual ataque contra Libia se produce en el contexto más global de un ataque contra la institución de un Estado-nación soberano cuya existencia se remonta al tratado de Westfalia de 1648. Estados Unidos y Gran Bretaña están extremadamente inquietos ante la cantidad de naciones que tratan de escapar a la hegemonía anglo-estadounidense a través de una cooperación a gran escala con Rusia en materia de seguridad, con China en el plano económico y con Irán en materia de consideraciones de orden geopolítico.

La respuesta del tándem CIA-MI6 ha consistido en una orgía de acciones desestabilizadoras, de golpes de Estado, revoluciones de colores y revoluciones palaciegas, revelada por la operación de difusión limitada de documentos organizada por la CIA y conocida bajo el nombre de Wikileaks, que apunta a algunos nombres de la «lista de blancos» de la CIA, de Ben Ali a Kadhafi.

A la estrategia de Obama le convendría más una iniciativa espontánea y autónoma y la ilusión de que la primavera árabe fue realmente un asunto de jóvenes idealistas visionarios que se reunieron en una plaza para pedir democracia y que se respeten las leyes y los derechos humanos. Pero eso nunca sucedió. Las decisiones actuales fueron tomadas por una camarilla brutal de generales y de altos responsables comprados o chantajeados por la CIA que actúan entre bambalinas para derrocar a personajes como Ben Ali o Mubarak.

Independientemente de lo que haya hecho Kadhafi, es indudable que obligó a la CIA y a la OTAN a despojarse de las bonitas máscaras del idealismo juvenil y de los derechos humanos y a revelar el espantoso rostro que se esconde tras ellas, el de los aviones teledirigidos Predator, los bombardeos aterradores, la carnicería generalizada y la arrogancia colonialista. Kadhafi logró también hacer caer la máscara del «Yes we can» de Obama, revelando así un rostro de cínico guerrerista que sigue aplicando las políticas de «Vivo o muerto» que empleaba Bush, sólo que a través de medios diferentes.

Un lejano espejo del imperialismo en Libia: la epopeya Farsalia del poeta Lucano

Los imperialistas modernos presurosos por invadir Libia deberían remitirse a La Farsalia, la epopeya del poeta Lucano sobre la guerra en el desierto libio durante la lucha entre Julio Cesar y Pompeyo Magno, hacia el final de la República romana. Un pasaje fundamental de ese clásico es el discurso de Catón de Útica, partidario de Pompeyo, que exhortó a sus hombres a emprender una misión suicida en Libia con las siguientes palabras: «Serpientes, sed, calor y arena. Únicamente Libia puede ofrecer esa multitud de desgracias, capaz de poner en fuga a cualquier hombre.» Catón persiste y encuentra «una pequeña tumba donde encerrar su bendito nombre. Libia había puesto fin a los días de Catón…». [32]

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