AZNAR Y SERBIA (Revelaciones de Fidel Castro)


El silencio de Aznar
El presidente cubano da a conocer nuevas revelaciones sobre la complicidad del ex presidente español con el gobierno de Estados Unidos en la guerra contra Yugoslavia. Concluye esta nueva Reflexión pidiendo “al señor Aznar que diga si es o no cierto que aconsejó al presidente Clinton el 13 de abril de 1999 bombardear la radio y la televisión serbias”

30 de septiembre de 2007 00:04:32 GMT
En una mesa redonda transmitida por la televisión cubana que tuvo lugar el 25 de abril del 2003, revelé que el entonces presidente del gobierno español José María Aznar, aliado de la superpotencia en genocidios y masacres, se había reunido con el presidente William Clinton el 13 de abril de 1999, en un momento incierto de la guerra contra Yugoslavia, y le expresó textualmente:

“Si estamos en una guerra, hagámosla completamente, para ganarla y no sólo un poco. Si necesitamos persistir durante un mes, tres meses, hagámoslo. No entiendo por qué no hemos bombardeado todavía la radio y la televisión serbias.”

Sobre esto, tanto Aznar como los voceros del gobierno de Estados Unidos, han guardado silencio. Todo lo que sigue se publica por primera vez. Otros materiales, tanto públicos como confidenciales, los utilizaré en sucesivas reflexiones.

[…]

“AZNAR: Voy a hablar sinceramente. Como ya dije al presidente Clinton, lo único que no puede pasar es que la OTAN no gane ahora. Ahora la OTAN se está jugando no ya su credibilidad sino su propia existencia. Si este conflicto se hubiera planteado hace 30 años, no hubiésemos intervenido. En Europa siempre ha habido limpiezas étnicas, enfrentamientos entre minorías y mayorías, disputas religiosas. Ahora ya esto no se puede permitir. Desde el punto de vista político, nunca estaremos a favor de la independencia de Kosovo por lo que dijimos antes.”

Refiriéndose a Chirac, presidente de Francia, dijo:

“Le hablaré mañana en Bruselas. Cuando quiero tener un buen rato con Chirac, empiezo diciéndole que ´estos americanos son realmente horribles´. Hace tres semanas cené con él en el Elíseo. No sé qué le había pasado con ustedes, pero hablaba pestes. Le dije que bien, pero que yo no venía a hablar de eso.

“Mi idea es que para ganar esta guerra hay que cortar las comunicaciones entre el gobierno de Belgrado y el pueblo. Es vital cortar todas las comunicaciones de Serbia, radio, televisión y teléfono.

“Por otro lado, tenemos que reestructurar nuestra política de información. La política de información de la OTAN es un desastre. Damos la impresión de que nos hemos embarcado en una aventura y no en una guerra. Hay verdaderas lagunas en la comunicación. Hay que avanzar al máximo, cortar todos los suministros y las comunicaciones con paciencia.

“Hay que tener cuidado con Italia y con Grecia. Italia se está viendo muy afectada en su tráfico aéreo y turismo. D´Alema está haciendo un trabajo bueno, teniendo en cuenta sus circunstancias. No hay que dejarle que caiga en soluciones fáciles.

“Tenemos que incrementar la ayuda humanitaria. La contrapartida a los bombardeos es que nuestros ciudadanos perciban la eficacia de nuestra labor humanitaria.

“No tendría sentido cambiar de posición ahora. Ayer hablé con Annan. Le vi muy serio en sus planteamientos. Yo le insistí mucho en esto a Annan. Podemos ser flexibles pero no podemos dar la impresión de que la OTAN se retira.

“Podemos ser flexibles sobre si la OTAN dirigiría o no esa fuerza, pero no podemos contentarnos con la vuelta de los observadores de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa). Además de visibilidad, debe de haber garantía.

“Hay que mantener la estrategia, para ver si es posible que sea derrocado internamente.” (Se refiere al Presidente de Serbia, Slobodan Milosevic)

“Si algunos de sus generales temen que pueden ser acusados ante el Tribunal de La Haya, tal vez cooperen. Milosevic probablemente intentará lograr un acuerdo. Debemos tratar de que ese acuerdo sirva para debilitar y no para reforzar el poder.

“No tenemos que mencionar siquiera el tema de la operación terrestre.

“Todo el mundo comprende que se estén haciendo planes, lo contrario sería ilógico. Si nuestra estrategia actual no da resultado, habría que explorar otras. Hay que mantenerla sobre la mesa. Si todo lo que estamos haciendo sigue sin dar solución, en los próximos meses habrá que intervenir. Pero tendría que ser una acción no sólo limitada a Kosovo. Sino que abarcaría otras zonas de la República Federativa de Yugoslavia entrando incluso a través de Bosnia y de Hungría. El presidente de Hungría es un líder joven e inteligente, me dijo que el éxito será imposible si no ocurre lo siguiente: Milosevic fuera del poder, Kosovo partido y revisión de la política en Bosnia Herzegovina con separación de las entidades; República Serbia unida a Serbia, parte Croata a Croacia y parte musulmana independiente. No estoy de acuerdo con este planteamiento. Pero creo que la idea está ganando terreno en los países de la zona. Es muy difícil que los serbios y los albaneses puedan volver a vivir juntos de nuevo. Debemos seguir haciendo lo que estamos haciendo; pero llevamos ya muchos años en Bosnia y no sabemos cuándo podremos salir de allí. Tal vez los albaneses acepten la fórmula de una confederación pero será imposible si se mantiene Milosevic.

“Si no hay garantía de una cierta presencia serbia en las zonas que simbolizan el nacimiento de su civilización, no lo aceptarán. Surgirá el irredentismo sobre el ´territorio a liberar´.

“Lo primero es ganar la guerra, y luego veremos.”

[…]

Le pido al señor Aznar que diga si es o no cierto que aconsejó al presidente Clinton el 13 de abril de 1999 bombardear la radio y la televisión serbias.

Fidel Castro Ruz

29 de septiembre del 2007

 

GONZALO ROJAS – 80 VECES NADIE (kAsA-tV)

De cómo Peter Pan nos lleva al País de Nunca Jamás

(Un artículo de José Ramón Cervera Grau para inSurGente).- No deja de sorprender cómo todos los grandes acontecimientos de los últimos meses prosiguen en la línea del cumplimiento de un guión que parece ya trazado de antemano, una profecía autocumplida, donde acontecimientos en apariencia disímiles convergen en un discurso que los unifica: El cambio global.

El comunicado del 15 Octubre de Global Change-15-M “Unidos por un cambio global” tiene un párrafo muy revelador al respecto:

 

El 15 de Octubre, unidos en la diversidad, unidos por un cambio global, exigimos democracia global: gobierno global por el pueblo, para el pueblo. Inspirados por nuestras hermanas y hermanos en Túnez, Egipto, Libia, Siria, Bahrein, Palestina-Israel, España y Grecia, llamamos también por un cambio de régimen: un cambio de régimen global.” .

 

No encuentro diferencias en el contenido del último manifiesto 15-M respecto de las declaraciones del Sr. de las Moscas, Mr. Obama; cuando al poco del linchamiento de Gadafi proclama:

 

“Para la región, los acontecimientos de hoy prueban una vez más que los regímenes de mano dura acaban siempre por desaparecer. En todo el mundo árabe, los ciudadanos se han levantado para reclamar sus derechos. Los jóvenes rechazan con fuerza las dictaduras. Y esos dirigentes que intentan negarles su dignidad no lo conseguirán”.

 

Estas palabras, que podrían ser las de un posible líder en la sombra de Global Change que dicen que no hay; por un lado intentan disculpar el crimen en aras de un bien mayor inexistente y por otro, animan a los “indignados” árabes a seguir con las revueltas contra los tiranos que así determine y conceptúe como tales el imperio. Es la guerra global y permanente.

 

¿No chirría que en el manifiesto del 15-O se incluya como ejemplo de cambio global a seguir por toda la humanidad el de los « hermanos libios » ?, ¿es motivo suficiente para tirarse a este precipio que este manifiesto esté firmado por Chomsky y Galeano?, ¿todavía guardamos aquel culto a la personalidad de tan triste memoria y que convierte en infalible al oráculo intelectual?, ¿no deberíamos nosotros y los oráculos estar más a la altura insigne de los hombres comunes, es decir, del sentido común?. No podemos aspirar a que el oráculo reconozca que es falible. Va en contra de su naturaleza. Pero si que debemos mantenernos muy alerta y saber lo que firmamos para que se lo piensen mejor los contratistas ante nuevos pactos satánicos que sin duda están redactando para proseguir con sus cambios a través de la guerra .

Por lo que se deduce de la lectura de ese manifiesto, ¿está previsto ese cambio de régimen a nivel global por los mismos medios y procedimientos utilizados en Libia, ya que nada se menciona sobre cómo “triunfa” esta “revuelta”, mencionándose además como “ejemplo a seguir”?, ¿lo tienen ya negociado con la ONU y la OTAN, máximos responsables de los “cambios”?. Si no estuviésemos bajo mínimos, en pleno infantilismo social, esto sería un delirio de colaboracionismo torpe e ignorante; visto lo visto e intuido con lo poco entrevisto, lo mucho que nos esconden sobre una miserable guerra que no ha concluido.

Recordemos las movilizaciones masivas contra la guerra de Irak, ¿hubiese calado este falso discurso antidictatorial y por el cambio que está claramente inducido?. El mismo manifiesto del 15 de Octubre optaba por señalar, sin venir a cuento y de manera un tanto forzada lo siguiente:

 

Las instituciones internacionales no democráticas son nuestro Mubarak global, nuestro Assad global, nuestro Gadafi global”.

 

¿Qué pinta esta desafortunada metáfora comparativa para describir a los capitalistas responsables de la crisis económica?, ¿quién escribe esto y sobre todo, quién puede firmarlo desde posiciones críticas y certeras?. Tan premonitorio sobre el linchamiento salvaje de Gadafi es ese párrafo en medio de la profecía autocumplida del cambio como las declaraciones de H. Clinton un día antes de ese hecho: “Vivo o muerto”.

Los mismos medios que ocultan las matanzas en Trípoli y Sirte y que no han hecho más que mentir y tergiversar hasta el delirio desde el inicio de esta guerra, se dedican sin embargo a hacerle propaganda a este curioso movimiento del cambio global, tan bien visto por el poder que lo promociona y patrocina, bien de modo abierto y directo, bien desde cierta crítica que no hace sino generar más simpatías por sus travesuras y liturgias. Un movimiento que se queda en lo petitorio, en una mitificación de presuntas revueltas exitosas donde en el caso de España, en el mejor de los casos, los medios (la toma de la Plaza), acabaron siendo un fin en si mismo. Si para Lenin el izquierdismo era la enfermedad infantil del comunismo; tenemos que empezar a sospechar que la indignación es el sarampión juvenil e inhabilitante del verdadero cambio, una enfermedad contagiosa y de la que nos tenemos que vacunar desde nuestra propia naturaleza racional . Los fármacos para el cambio que nos han recetado provienen de los mismos laboratorios que diseñan esta falsa disidencia y que fabrican a la vez las bombas que continúan lanzando a día de hoy sobre el pueblo libio.
Qué buenos vasallos si hubiese buen señor, pero antes que clarificar qué causa en verdad defendemos es más fácil seguir el camino marcado por las guerras de cuarta generación y hacer de árbol que oculte el bosque de los crímenes en nuestro nombre que perpetran aquí y ahora.

Si, en nuestro nombre. Hemos sido la coartada humanitaria, la espoleta de esta guerra que para lo sucesivo ya es la guerra en singular, por su éxito formal basado en el silencio cómplice que la acompaña. Este infierno lo hemos empedrado con nuestras buenas intenciones. Al igual que una resolución que determina crear una zona de exclusión aérea acaba gracias a nuestro tácito o entusiasta apoyo en una masacre neocolonial, nosotros también hemos pasado de ser pretexto humanitario a algo más, no reconocido por la abyección que supone; pero en suma, por mucho que duela y nuestro mutismo así lo sustancia; es el conocimiento inconfesable de que el mantenimiento de nuestro estado del bienestar lleva aparejado como siempre la aceptación del expolio de otros países. Y en medio de éste pacto satánico estamos en esta zozobra de no querer ver con mayor horizonte de miras los sucesos. No se opta por el decrecimiento económico si es necesario para guardar la paz, no hay aquí internacionalismo proletario…está el mantenimiento a ultranza y de manera abierta, de nuestro estilo de vida a cualquier precio. Y puede ser legítima esta defensa, pero siempre y cuando quede claro que los derechos sociales son consustanciales a nosotros y al resto de los pueblos y que no vamos a servir de coartada economicista para el combate de las potencias para apropiarse de los recursos a costa de negar el derecho a la vida de los demás. No es casual la ausencia en este manifiesto y en anteriores de una condena rotunda y sin paliativos de una guerra que a los pocos días de comenzar todos sabíamos en qué consistía, optando por el premio de la propaganda gratuita a cambio de dejarnos querer, mientras aguzábamos la vista sobre el propio ombligo. Es nuestra parte de culpa, difícil de admitir; pero seguir en la misma tónica es la demostración de este secreto a voces. Mantenernos en este resignado confort de la conciencia apagada es algo que tarde o temprano nos pasará factura. Ser metrópoli no nos libra de que lo aplicado en las colonias acabe por ejecutarse aquí.

 

¿El premio Nobel de la Paz se suma al carro de la indignación o de resultas del deliberado vacío de liderazgo del que se jactan los indignados y tratándose de un diseño de laboratorio social, asume el sumo sacerdocio ya de manera expresa y fuera de bambalinas, sobre este movimiento coetáneo en su surgimiento a la agresión a Libia?. Libia no es sólo Libia: Supone un antes y un despues. La sabe todo el mundo, incluso para sus adentros lo reconocen los místicos de la primavera árabe. No es ninguna tontería el que a partir de ahora el asesinato de civiles y el linchamiento formen parte de nuestra educación icónica, al lado de nuestros supuestos derechos fundamentales y sólidos principios democráticos. No es ninguna tontería que a partir de ahora las guerras se hagan a petición expresa de rebeldes creados desde el exterior, que permiten de un modo económico y con coartada moral, humanitariamente, provocar el cambio violento de gobierno allí donde decidan los que deciden. El papel de los medios a partir de ahora ya sabemos todos también cual será: Todos sin excepción estarán como ahora en la misma línea probelicista , escondida en el caparazón seudoprogre, antidictatorial y del cambio…por el cambio. Y en el caso de Libia no podemos decir que a mejor. La primavera árabe se nos desvela con velo, en medio de una imperdonable floración de muertos y de sangre. Es otra vez la vuelta al paleolítico de Irak. Lo perpetrado en Libia, el nivel de perversión, desvergüenza e impunidad ha sido tan difícil de rebasar , que el imperio ha optado por ponerlo de ejemplo para lo sucesivo, recetario único para atajar con esta cirugía de serrucho su cambio global.

Desde que se inició el 15-M y su correlato sangrante de la guerra en Libia, algo resultaba sospechoso. Sospecha forzosa puesto que los mismo medios que se desvivían por cubrir informativamente la indignación, no nos dejaban abrir la boca en contra de su guerra humanitaria, tan bien recibida por muchos progresistas. Son muchos años de embarcarnos en causas perdidas para no ver que las casualidades no existen, que la importancia de las noticia no viene determinada por la relevancia de ella misma; sino que los intereses políticos y mediáticos son los que establecen las prioridades. Hace unos meses un jóven inteligente y comprometido con el 15-M, un buen vasallo más si hubiese buen señor, me dijo que algo muy gordo estaban ocultando a la sociedad para que sólo fuese noticia el 15- M y que de todos los medios sin excepción los llamasen de manera constante. No era esta la situación precisamente de los que queriendo denunciar este precedente de guerra, modélica para sus artífices y monstruosa para el resto de la humanidad; éramos y somos auténticos apestados, sin acceso a ningun medio salvo al techo establecido e irrebasable de los medios alternativos cuando el cainismo lo permite.

En efecto, algo muy gordo se estaba ocultando. Algo muy gordo que acontece en los periodos de crisis del capitalismo, cuando busca su “espacio vital” sin importarle las víctimas humanas que su ambición provoca. El tiempo confirma las sospechas iniciales, los discursos y el dedo que los guía en la dirección que quieren: La misma tosquedad de sus fotomontajes de guerra la mantienen ya sin rubor alguno en los mismos contenidos de sus manifiestos y declaraciones que se parecen en exceso a los supuestamente nuestros.

Sé que estas apreciaciones levantarán sarpullidos entre jóvenes idealistas y cofrades, pero yo no comparto el culto efébico-revolucionario y nada ni nadie está libre de ser sometido al análisis de la prueba y el error. Y el error y el horror de las concomitancias entre el discurso imperial del cambio y el discurso del cambio global, son cuando menos sospechosas.

El Señor de las Moscas quiere convencer a sus menores de edad hasta el extremo de que ellos mismos exijan los cambios, este es el novedoso procedimiento del Satanás global: Te tiento hasta que me lo pides…luego allá tú si te quedas sin alma, sin vida y sin palabras que den crédito a esta prestidigitación intencional. Estamos en la búsqueda de la eterna juventud revolucionaria a cambio del alma de la humanidad, regalada desde un buenismo que en su generosidad resulta devastador y criminal, puesto que se entrega de manera confiada en su afán de transformación a los mismos artífices de todas las guerras habidas y por haber, trastocadas ahora en “cambios”.

La indignación se inicia en el tiempo a la vez que la agresión a Libia, y nunca incluyó entre sus reivindicaciones el cuestionamiento de la guerra. Siempre aparecía el ombligo economicista de la reducción de las gastos militares como único punto lejanamente vinculado con la condena de la guerra . No era una prioridad el tabú universal del crimen , no lo era la altura moral del internacionalismo antibelicista, desperdiciando las enormes energías humanas sin aplicarlas en la emulación que hubiese supuesto para el mundo una indignación bien entendida y solidaria. Es más, si en alguna asamblea te atrevías a plantearlo te abucheaban o en el mejor de los casos, no estabas en la onda.

Tenemos que despertar del sueño humanitario, de las cartas a los reyes magos obrantes de su obsequiosidad si los niños son buenos redactores de misivas o cumplen las liturgias previstas: procesionales, gestuales, oracionales.. . A los históricos, les pudo más la ilusión de ver por fin movimiento social antes que plantearse el origen y el fin del mismo. Incluso si fuese posible desde postulados verdaderamente progresistas actuar sin principios morales, es increíble la falta de agudeza de no comprender que justamente donde no quieren que entremos a trapo es, por necesidad, donde debemos de incidir. Simple lógica. La herida de las heridas que infligen en su codicia a la humanidad es la herida donde debemos urgar si de verdad queremos ser al menos una verdadera molestia para sus planes, cada vez más claros y criminales.

El único tabú universal y no muy respetado, pero que que ha permitido con muchas dificultades la permanencia de nuestra especie en la tierra, ha sido el del asesinato, denominado guerra cuando es masivo y legal. Una de las pocas causas, como bien saben los poderosos, capaz de unificar al género humano por encima de las miopías y estrecheces de los catecismos. Es el único modo de ver desnudo al emperador, de que podamos ver sus ojos de loco abiertos entre lo que proclama y ejecuta, de comprobar sin ningun género de dudas la naturaleza depredadora del capitalismo en crisis. Es increible de cómo nos han persuadido de que por estos derroteros de la foto fija del crimen no se nos ha perdido nada. Sólo esto hace coincidir en la opinión a todos los seres humanos, por mucho que todos los medios se dediquen a banalizar la muerte y el crimen, cuando no a ocultarlo de manera flagrante. Aquí es el único punto, en contradicción clara con lo que nos trazan, donde podemos levantar un movimiento universal que de verdad pueda cambiar algo . Y desaprovecharlo, no sólo nos hace indignos indignados, sino que supone un error de bulto muy grave si de verdad queremos coger con las manos en la masa a los responsables de todas las crisis, económicas y humanitarias. ¿Qué más pruebas queremos de por dónde hay que actuar?: Ahora mismo están bombardeando Libia cuando hace unos días celebraban la “liberación” del país desde Bengasi. Los pervertidos y sus medios te emiten hasta la saciedad la pornografía del linchamiento de un ser humano, pero esconden muy bien cómo en el mismo día los “valientes revolucionarios” asesinan a sangre fría en su domicilio al anciano y conciliador líder del poder real, el jefe de la tribu Warfala, la más grande de Libia. Nos muestran su vídeo que tanto placer les ocasiona a estos enfermos y nos ocultan los centenares de muertos leales civiles en las calles de Sirte. La ONU dice que investigará el linchamiento, pero nada dice los miles de civiles muertos, nada dice de explorarse a si misma por haber llevado a Libia la desolación y la masacre, creando ella misma un horrible precedente para toda la humanidad. Y esto seguirá hasta la naúsea si no buceanos donde ellos no quieren: En sus malditas guerras de las que no podemos ser cómplices de ninguna manera, ni por interés, ni por humanidad, ni por la condición de obtuso intelectual.

 

Muchos intelectuales peterpanes suscriptores de manifiestos, indiferenciados entre las palabras de Mr. Obama y 15-O, han descubierto una nueva clase social revolucionaria que nunca vió el pobre Marx, tan sumido en su erudicion en medio de las sombras de la Biblioteca Británica. Esa nueva clase social, descubrimiento de la filosofía en sus reminiscencias socráticas y platónicas formales, que rinde pleitesía al efebo; ha descubierto la novísima clase social transformadora de la juventud. Da igual que sean hijos de ricos exiliados, de buenas o malas familias, lumpenproletariado o fanáticos islamistas. Los filósofos peterpánicos consideran que existe un fuego interno juvenil, que gracias a su amor platónico, les permite atribuir cualidades inexistentes a los amados grupos de mercenarios, hasta el punto de transmutarlos desde su ensoñación erótica en consejos de obreros revolucionarios. El paso del tiempo y la revolución pendiente ha jugado más de una mala pasada, y la delegación del acto revolucionario ha llegado al extremo de hacerlo no sólo sobre los jóvenes, por lo visto estupendos por definición por desconocidos y lejanos que resulten, sino sobre la misma OTAN.

El que se nos aparece como jefe en la sombra de Global Change ya está conminando para los necesarios cambios que quieren en su guión de profecía autocumplida en Siria, en Irán. Y ¿por qué no?, en el resto del mundo. Si los propios corderos piden su matadero, ¿quién puede negarles su propia hecatombe a estas confiadas y bienintencionadas criaturas, tan necesitadas de cambio global a la libia, como bien subraya su propio manifiesto?.

 

Se puede acusar de que este planteamiento que hace confluir de lo que en apariencia era opuesto, es transmisor de una desazón inmensa, paralizante…Pero más lo será continuar con la farsa programada dentro de la profecía autocumplida del “cambio”, que se inició a la vez que comenzaba una agresión absolutamente perversa por parte de las mayores potencias mundiales alegando en el colmo de la degeneración, la protección de esos ciudadanos mientras se les mata. Esa búsqueda del cambio global confluye en el discurso de modo cada vez más evidente con el cambio que quieren a toda costa los belicistas. Sabían que España, cuando la guerra de Irak, fue un referente mundial de oposición a la guerra. Coincidiendo en el tiempo tenían que inventar un movimiento de falsa transformación social, que, casualidad de casualidades, jamás ha recogido lo que nuestra tradición pacifista marcaba: La condena de la guerra. Al contrario, desde un principio invocó la guerra criminal de Libia y el golpe de estado como un ejemplo de “primavera árabe”, incluyéndola en el lote de la mitomanía efébico-revolucionaria.

Las discusiones bizantinas en las que lleva enfangada la izquierda sólo han servido para que se imponga el discurso mayoritario de los que confían en la moralidad de la guerra humanitaria que llevan a cabo los depredadores de siempre. El desgaste de este tipo de debates interminables, de excomuniones, de enredos, sólo sirve para confinarnos en los reductos de la información alternativa, de la que hacemos de pequeño amplificador también entre los mal o bien avenidos de este mismo y estrecho recinto. Un ghetto que no incomoda del todo al poder puesto que le proporciona variedad tonal aséptica y le permite proclamar que estamos en democracia cuando se nos tolera a los cuatros que somos, sin mengua ni alza entre los habituales. Sabiendo el techo que tenemos y la imposibilidad de trascender esta situación , hay que ver más lejos. Hay que abandonar el discurso impuesto y asumido y optar por uno propio, unificador de voluntades incluso por encima de supuestas ideologías que al final son losas sobre la urgencia de este tiempo: Las discusiones de las distintas escolásticas transformadoras, en estos momentos tan difíciles donde la voracidad del capitalismo en crisis se ha vuelto a transmutar en fascismo, en colonialismo criminal y feroz; nos exije como en la guerra civil española parar la guerra para ganar la revolución. Incluso aunque luego la revolución consista de nuevo en los interminables debates escolásticos sobre cascabeles y gato. No actuar ahora en esta línea unificadora que prescinda de credos, nos condena a nosotros y a toda la humanidad sin remedio.

De hecho, una vez liquidado el falso señuelo y pretexto bélico de Gadafi, que tanta tinta ha derramado para nada entre la izquierda; siguen bombardeando Libia delante de nuestras indignas, que no indignadas, narices.

Paremos la guerra. Es ya sólo una, global y permanente . Desatada y contra toda la humanidad. Este es su cambio global y por desgracia en el que sin saberlo ni quererlo, coincidíamos. Demos donde les duele, no donde nos digan. En Wall Street se ríen de que miremos sólo hacia ese nido. Frente a su guerra, tiemblan de verse en el espejo que los devuelve como son y que saben que sólo nosotros podemos enfocar. Rápido, antes de que esta juventud se vaya de la mano de Peter Pan hacia el País de Nunca Jamás y, ahora sí, para no volver.

Gaddafi fue entregado a sus verdugos por un comando franco-británico

En su edición del 24 de octubre, el Daily Express británico afirma de fuente militar que un comando mixto, formado por elementos del célebre Regimiento de reconocimiento británico y del servicio acción de la DGSE francesa, habría recibido la orden de cazar el hijo de Gaddafi, Seif el Islam, quien habría sido herido en un bombardeo aéreo en la región de Beni Walid.

La orden era de matarlo para impedirle que se convirtiera en el nuevo jefe carismático de la resistencia libia al nuevo orden político a la bota de la OTAN. El mismo periódico reitera que es este mismo comando quien intervino en tierra para liquidar varios decenas de guardias de Gaddafi antes de entregar este ultimo a sus verdugos quienes lo lincharon y ejecutaron despúes.

El sitio “geotribune” defiende una versión similar : «El ataque a la caravana de Gaddafi no habría sido ejecutada únicamente desde los aires, sino igualmente en tierra. Los oficiales de la Organizacion Atlantica tenian sospecha de la presencia de Gaddafi o de uno de sus hijos en el último reducto de Sirte, por causa de la resistencia a muerte entablada por el ultimo grupo de fieles al guía libio. Antes de la caída del último edificio tomado por los pro-Gaddafi, los aparatos de la OTAN habían ubicado y parado vehículos que intentaban huir de la ciudad sitiada.

Es en ese momento que la orden fue dada a un comando británico para entrar en acción. Los soldados de elite no habían tardado en eliminar toda resistencia alrededor de Gaddafi y arrestarlo. Fue después que lo entregaron vivo a los “rebeldes” antes de esfumarse.».

Londres, 26 oct. 2011, Tribuna Popular TP/Agencias.-

Fuente http://www.pcv-venezuela.org/index.php?option=com_content&view=article&id=38:gaddafi-fue-entregado-a-sus-verdugos-por-un-comando-franco-britanico&catid=11:internacional&Itemid=4

GUERRA Y MENTIRA: el control político y militar de nuestras sociedades – Giulietto Chiesa // 4. La guerra de los ricos

Escrito por: casajuntoalrio el 26 Oct 2011 – URL Permanente

 


4. La guerra de los ricos

Hay una enorme tensión social en el mundo, que ha crecido más allá de todo límite precedente, entre ricos y pobres. El número de ricos se restringe, mientras se vuelven más y más ricos, y el número de pobres aumenta, mientras se vuelven más y más pobres. Esto representa el primer elástico, un elástico terrible que durante los últimos veinte años se ha tendido más allá de lo soportable.

La diferencia entre la quinta parte de la población más rica y la de la población más pobre se ha multiplicado por cuatro puntos y medio durante los últimos veinte años. Una quinta parte sería el 20% de la población más rica y la otra quinta parte, el 20 % más pobre. Cuatro puntos y medio por año. Es decir, que la globalización estadounidense (la llamo así porque han sido los Estados Unidos quienes han determinado esta fase de una manera absolutamente predominante) ha producido una acumulación monstruosa de riqueza a manos de una cantidad ínfima de personas.

De todos modos, esto sólo representa una parte del problema. Hay una segunda parte mucho más importante. Es el hecho de que hemos llegado hoy día a los límites del desarrollo. Eso tampoco había ocurrido nunca antes. Hemos conocido un siglo y medio de desarrollo (capitalista y no capitalista) que ha tenido un fuerte crecimiento en el norte del planeta y un crecimiento débil o inexistente en el sur.Sabemos el modo en que se ha desarrollado la humanidad y lo observamos de forma distraída. Pero es nuestra vida cotidiana la que nos tendría que hacer reaccionar. En efecto, en la historia de la humanidad nunca había ocurrido que los hombres modificaran su entorno. Nosotros hemos llegado justo a ese estado. Aquí no podemos analizar todas las causas. Una vez más, me limito a constatar hechos. El límite, el techo de este desarrollo nuestro, a penas está por encima de nuestras cabezas; si nos ponemos de puntillas, rozamos el techo.

 

En todo el Occidente ya estamos obligados a cerrar nuestras ciudades porque no podemos respirar. Y ahora mismo, mientras hablamos, hay mil millones de hombres que no tienen agua para beber. Los cálculos indican que dentro de diez años habrá dos mil quinientos millones de hombres que no tendrán agua para beber. La alimentación de tres de los seis mil millones de habitantes del planeta ya es un problema.

Hoy día. ¿Qué ocurrirá entonces cuando los mil trescientos millones de consumidores a los que aludíamos antes entren en escena? A esas personas que querrán consumir tanto como nosotros, ¿cómo se lo podremos negar? ¿Y a los otros tres mil millones de personas que viven con un dólar al día? ¿Y a los millones de niños que mueren de hambre? ¿Cómo les explicaremos que no tienen derecho?

¿Y qué presidente de los Estados Unidos se levantará un buen día y explicará a los doscientos cincuenta millones de estadounidenses:
«Queridos ciudadanos, no podemos seguir así. Tenemos que cambiar este sistema de vida, debemos concertar con el resto del monde algún medio para sobrevivir, tenemos que determinar con ellos nuestros niveles de consumición, nuestra calidad de vida»?

 

Eso supone sentarse todos juntos a la mesa (los representantes de Occidente, de Europa, de América, de China, de la India, del mundo árabe, todos juntos), sacarse las pistolas de los bolsillos y dejarlas a un lado. Supone que comencemos a conversar de igual a igual, honestamente, sobre el modo en que tenemos que vivir, salvar nuestro planeta, evitar poner en peligro nuestros glaciares, nuestros recursos; que nos pongamos a pensar en el futuro de nuestros hijos y de las generaciones por venir.

Es una de las posibilidades. Desgraciadamente, no es la más probable.
¿Cuál es la alternativa?
La guerra. Por eso vamos a la guerra.Vamos a la guerra porque el grupo que dirige los Estados Unidos y todos los grupos dirigentes occidentales son incapaces de decir la verdad sobre la situación actual del mundo. Estos hombres no tienen ni las herramientas culturales, ni la intención de hacerlo. Quizá sea una tarea demasiado grande, demasiado difícil, incluso peligrosa, ya que si un presidente de los Estados Unidos se alzara para decir cosas de este tipo, es probable que lo mataran al día siguiente.

Existen poderes igualmente fuertes que obtusos, cuyo único interés es seguir así, como siempre lo han hecho, con la cabeza gacha, en busca de su propio provecho.
Pero hay que reconocer que en este asunto tampoco existe una alternativa cultural de peso.

El aspecto esencial es que no se trata sólo de una lucha entre los ricos y los pobres del mundo. Nos enfrentamos a una lucha completamente inédita que no puede contrastarse más con las viejas teorías del imperialismo, sino en términos más bien de supervivencia pura y simple del ser humano.

Habréis entendido que nos encontramos justo en la meollo de un viraje decisivo en la historia. Y sólo la complejidad de este terrible viraje puede explicar que el presidente de los Estados Unidos nos haya anunciado que entramos en una guerra muy larga, tan larga que durará una generación entera, incluso más. Es la guerra de los ricos contra los demás. Quieren llevarnos a esta guerra porque creen que saldrán victoriosos; no han sabido entender que ni siquiera los ricos resultarán vencedores. Una guerra sin vencedores.

Y yo os pregunto y me pregunto: ¿qué podemos hacer nosotros para no entrar en esta guerra? Personalmente no le veo sentido a ir a hacerse quemar, y menos aún, ir a hacerse quemar sin razón alguna. Porque precisamente no estoy convencido en absoluto de que esta guerra (una guerra que implica la matanza de cientos de millones de hombres) sea de ninguna utilidad para el destino de la raza humana. Y no nos ayudará tampoco a salvaguardar los valores occidentales de los que, puestos por escrito, estamos tan orgullosos.

Artículo completo :

http://www.voltairenet.org/Guerra-y-Mentira-el-control

Como funciona realmente el mundo (kAsA-tV)

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

GUERRA Y MENTIRA: el control político y militar de nuestras sociedades – Giulietto Chiesa // 3. El enemigo chino

Escrito por: casajuntoalrio el 26 Oct 2011 – URL Permanente

 

Si a alguien la cabe la duda de que allí, en Washington, estén de broma, que no se haga ilusiones. Intentaré ahora mostraros el cuadro que se me presenta en toda su evidencia mientras trabajaba en la redacción del libro La Guerra Infinita [4]. Hasta el momento no he encontrado a nadie que haya podido dar una reconstrucción, una interpretación a la medida de desmentir mi tesis o de refutar sus aspectos de fondo. Empecemos con una pregunta esencial. ¿Quién provoca un escándalo por atreverse a poner en cuestión lo que los bienpensantes consideran como adquirido? ¿Quién es el enemigo?

 

A finales del año 2002, el Pentágono difundió un documento que llevaba una firma muy importante, la de Donald Rumsfeld [5]. En 2002, Donald Rumsfeld no era todavía ministro de defensa, pero es importante no perder de vista el hecho de que desde finales de 2002 el Pentágono calculaba que en 2017 el enemigo principal de Estados Unidos sería China. Se puede preguntar, ¿por qué en 2017 precisamente?

Respuesta: porque es el resultado de los cálculos y las extrapolaciones efectuados por los centros de investigación militar. Basta con introducir en el ordenador, como seguramente lo habrán hecho los analistas del Pentágono, los datos de tendencias demográficas, económicas, tecnológicas y militares de China para constatar que si el crecimiento de China prosigue al ritmo actual de 7-8% de su producto interior bruto como media anual (como lleva haciendo durante unas dos décadas), hacia 2017 mil trescientos millones de individuos comenzarán a consumir “demasiado”. Es decir, que comenzarán a comer tanto pan como nosotros, a beber tanta agua como nosotros, a poseer tantos coches como nosotros y a consumir tanta gasolina como nosotros.

Y nosotros, los ricos (incluso si nosotros no somos todos ricos y simplemente nos hemos aprovechado de las migajas que han caído de la mesa de los ricos), que no somos más que mil millones de individuos, ya hemos dañado gravemente la naturaleza que nos rodea por el tipo de consumición que vamos arrastrando. Imaginémonos un poco lo que ocurrirá cuando mil trescientos millones de personas adicionales hagan su aparición en la economía de mercado para consumir con las mismas pretensiones de derroche que nosotros. Es evidente que no habrá sitio para ellos y para nosotros, a no ser que destruyamos el fundamento mismo de la vida sobre el planeta.


Además, ya en el día de hoy, un solo país puede tomar decisiones sin pedirle permiso a los Estados Unidos y a su presidente; ese país se llama República Popular de China. Para evitar malentendidos, hago la precisión de que no estoy emitiendo ningún juicio de valor sobre el régimen político y social que dirige China en este momento. Me limito a constatar los efectos actuales y potenciales de su desarrollo. Y si las cosas se encuentran así, no se puede eludir una pregunta: ¿quién decidirá lo que tiene derecho a consumir China? ¿Y les autorizarán a consumir tanto como nosotros?


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http://www.voltairenet.org/Guerra-y-Mentira-el-control